miércoles, 27 de abril de 2011

Onetti y Dolly


Juan Carlos Onetti, trabajador absorto solía pedir a su mujer que escondiera la libreta de apuntes cuando se sentía consumido por el trabajo. Servía de poco: empezaban a aparecer papelitos con anotaciones regados por toda la casa. En las mañanas, cuenta su esposa, Dolly Onetti, después de haber escrito toda la noche, anunciaba: "Hay mucho para pasar a máquina".
Y prosigue "Si me quejaba de tener los dedos gastados, me retrucaba: 'Mme. Tolstoi copió a mano “La guerra y la paz” siete veces y tenía setecientas mil palabras'".

No hay comentarios:

Publicar un comentario