martes, 31 de mayo de 2011

15-M: Instrucciones de uso (2)






Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht


Asambleas en todas las plazas…(acabo de escuchar que ya son 630 acampadas; la semana pasada estuve en París y ya se ha liado en La Bastilla, en fin…el sentido del humor que no falte) y el fuego se va extendiendo… el fuego de las miradas que se encuentran…y el asombro de la gente que comparte…y la ilusión de estar menos solos… y es que no era normal coño…y cuando la palabra compañero te abraza… y sigue abrazando y danzando… y la determinación de luchar unidos, pacífica y democráticamente… y sobre todo SIN MIEDO.

(Hasta que estos jóvenes, los impulsores del 15-M, no han escrito la palabra “miedo” en un cartel político, nadie en todo el arco parlamentario, ni del poder ni de la oposición, la había utilizado nunca en este país, la palabra, digo.
Sin embargo, la monarquía, la OTAN, las leyes electorales, el estatuto de los trabajadores y las reformas laborables, las privatizaciones, la progresiva destrucción de la educación y la sanidad públicas, de todo “lo público”, la implantación de un ejercito de parados “fijos” como “amenaza permanente e intimidatoria” para el que “disfruta” de una nómina, el plan Bolonia, las ETT, el silencio sobre los crímenes del franquismo…en definitiva ”el miedo a” ha sido en todos los casos el ingrediente principal de la vaselina con la que nos han ido encasquetando “el paquete capitalista” a la gran mayoría de la sociedad, desde que perpetraron la infausta TRANSICIÓN.
Conviene recordar, ahora más que nunca, que esto es así porque “venció” la llamada “Reforma”, propugnada por los ex franquistas, y apoyada por el PSOE y el PCE –y el amigo americano-  y fuimos “derrotados” aquellos que defendíamos la “Ruptura Democrática” con la dictadura. Es decir el corte de amarras con el pasado fascista. Desde entonces, los “vencedores” han escrito mil libros sobre la “ejemplar” e “inmaculada” Transición y ni uno sólo cuenta… pero todo se andará.)




Parece ser que esto que ocurre, el formidable vendaval democrático que está tomando por asalto el cielo de las plazas de todo el Estado, lo empezaron, según he leído en “periodismo humano”, 40 jóvenes de muy distinta procedencia social, formación e ideología, alguno incluso se definía apolítico, pero que, mire usted por donde, descubrieron que compartían el mismo estado de hastío, rabia, impotencia, frustración, kabreo y asco por la situación social y política a la que los llamados “Poderes del Estado”, con su avaricia insaciable, han llevado a este país. Y lo que es más importante, coincidían en el deseo y la imperiosa necesidad de “hacer” algo, de salir a la calle para “revolucionar” este estado de cosas. Cuarenta “ilusos”, ¡benditos ilusos!,  que plantando juntos su saco de dormir aquella madrugada en la Puerta del Sol han logrado DESPERTAR a cuarenta millones, incluidos los que se han tenido que marchar a cualquier punto del globo para poder ganarse la vida…no es que sea la Gran Marcha, pero no me negarán que se ha convertido en una Gran Acampada…y hermosa a reventar. Así, por lo menos, la veo yo.
Si no de qué la portada del Washington Post, que, por otra parte a nosotros no nos sirve de nada pero a la gentuza que nos putea les jode cantidad…el look, digo.



Ahí es nada, el “matrimonio” entre el poder financiero y el seudo-poder político, que tanto monta, han conseguido que un joven de clase media alta con “ipad” y un joven de clase baja tirando a subterránea; un profesional de la medicina o de la educación; un investigador y un albañil; un parado de larga duración y un aspirante a primer empleo; un ama de casa hipotecada y una abogada sin casa; un joven, un perro y una flauta, pierdan el miedo y… lleguen a la misma conclusión y lo griten a los cuatro vientos: ¡Lo llaman democracia y no lo es!. Lo que se padece es, sin ninguna duda, una descarada dictadura de los bancos gestionada por lacayos depredadores de una vileza extrema: políticos, jueces, sindicalistas y sus omnipresentes medios de desinformación y propaganda.
Los chavales lo han dicho alto y clarito: “No somos antisistema es el sistema el que es antinosotros”. Eso mismo piensa la mayoría de la sociedad expoliada, humillada y ninguneada por sus “teóricos” representantes. Eso piensan los millones de parados. Eso piensan los millones de funcionarios. Eso piensan los millones de estudiantes. Eso piensan los millones de jubilados. Eso piensan los millones de mujeres en paro o discriminadas en sus condiciones laborables. Eso piensan…todo el mundo menos “ellos” y sus insignes sirvientes o beneficiarios (véase la Iglesia católica), que también hay unos cuantos.



Pero ahora se trata de que este movimiento eche raíces y se desarrolle. Hay quien piensa, ya tardaban, que es un simple episodio de indignación juvenil de carácter reformista y que será rápidamente sofocado. Aunque no dudo de que algunos de los que sostienen este criterio son gentes a las que les gustaría equivocarse, debo decir que la mayoría de ellos son “teóricos” que no se han “movido” en su vida, no conocen la experiencia práctica y su vara de medir es la misma que la de “ellos”, es decir, la estadística, lo cuantitativo, lo previsible, lo fácilmente mensurable en un papel…así les pasa, que a los más expertos y reputados analistas y observadores se les cae el Muro de Berlín y ellos sin enterarse y presumiendo de Rolex y cuando van a setas se les cae Egipto, Túnez, Yemen…en fin. 
Nosotros a nuestro deseo “iluso”, ya me entienden. Lo más difícil ya está hecho. Lo más difícil queda por hacer. Por eso, no es imposible. Existe el riesgo de la represión policial, las dificultades logísticas y organizativas, las divisiones, las infiltraciones (que ya se habrán producido, ¡ojo!), el boicoteo, el cansancio… No es fácil que nazca lo nuevo porque lo viejo, llamémoslo “Botín”, tiene en sus manos todos los resortes del poder y los emplea a conciencia, y se resiste, y ya veréis de qué modo, y con que tretas y, llegado el caso, con que violencia, a compartir el timón y el botín. Lógico, teniendo en cuenta lo que han logrado amasar los muy truhanes.



A continuación, y que conste que ya sé que no tiene ningún mérito, voy a ejercer de vidente “iluso”:
Una vez más tratarán de diluir las legítimas reivindicaciones en la sopa mágica de la “Reforma”, aunque Herr Rubalcaba el “nuevo” (¿no os suena a güasa? ¿qué tiene de nuevo éste pájaro que lleva treinta años en el poder?) candidato lo llama “el cambio” ¿Cuántos cambios llevan sin haber cambiado nada?.
Dirán, cualquiera de las dos grandes maquinarias electorales, que algunas de las cuestiones planteadas por el 15-M parecen razonables (y así tratarán de provocar disensiones dentro del movimiento) y que en cuanto se inicie la salida de la “crisis global”, podrán ser convenientemente abordadas y corregidas. Dirán que no hay que ser extremistas y cuestionar “la democracia” por el mero hecho de que existan pequeños “fallos” en el sistema. Dirán que nunca hemos tenido en nuestra historia tantos años de “paz (otra vez utilizarán el miedo) y progreso económico”. Dirán que no debemos “cuestionar” a las instituciones democráticas por el simple hecho de que una minoría de sus componentes actúen como  “ineptos” o “corruptos”. Dirán…
En fin, creo que ya sabéis de sobra lo que dirán…aunque debemos de contar, y esto también es inevitable dado el poder de manipulación ideológica que poseen, con que muchos incautos, algunos lerdos y la mayoría de los mansos volverán a confiar en ellos y morderán una vez más el anzuelo y les servirán de coartada cuantitativa. Pero bueno, pasito a pasito…que, aunque quedar queda, queda menos y eso es lo que los tiene seriamente preocupados por primera vez en estos últimos 34 años. Así lo veo yo, que aunque repetidamente derrotado, no les he quitado el ojo de encima en ningún momento; y creo saber lo que me digo.



Si miramos la historia, disculpad el engolamiento, observamos que los cambios nunca han sido fáciles, (acabo de escuchar que la Merkel ha firmado, la muy oportunista,  el definitivo “apagón nuclear” en Alemania) ni rápidos,  ni cómodos de realizar, algunos huevos hay que romper, (las revoluciones, ¡las rupturas!, es lo que tienen)  y que los poderosos privilegiados del régimen decrépito no ceden, por las buenas, nada de nada. No soltarán ni el timón ni el botín. Así que lo más probable es que haya que retorcerles un poco el brazo. Me pido primer. Democráticamente, digo. Vaya a ser que piensen que tengo algo personal contra ellos…

ELOTRO

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