viernes, 20 de mayo de 2011

Cesar Vallejo



VII


Rumbé sin novedad por la veteada calle
que yo me sé. Todo sin novedad,
de veras. Y frondeé hacia cosas así,
y fui pasado.

Doblé la calle por la que raras
veces se pasa con bien, salida
heroica por la herida de aquella
esquina viva, nada a medias.

Son los grandores,
el grito aquel, la claridad de careo,
la barreta sumersa en su función de
                                                            ¡ya!

Cuando la calle está ojerosa de puertas,
y pregona desde descalzos atriles
trasmañanar las salvas en los dobles.

Ahora hormigas minuteras
se adentran dulzoradas, dormitadas, apenas
dispuestas, y se baldan,
quemadas pólvoras, altos de a                  1921.


Cesar Vallejo  (Trilce)

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