martes, 17 de mayo de 2011

El "ebook" a la vuelta de la esquina / ELOTRO


En realidad no hay mucho que contar, ocurre que me han regalado un “ebook”, ¡qué fuerte!, y me apetece escribir, por si sirve de algo a alguien, una chorradita sobre el asunto. No es que estuviera deseándolo, el aparatito digo, pero me alegró mucho el detalle, no voy a negarlo. Yo siempre he sido más inclinado a ser así como antigüillo. Ya saben, los que me soportan, lo que quiero decir.
Y si no, ahora lo explico. A mí el “libro de toda la vida”, el objeto, el artefacto físicamente hablando no solo me gusta, sino que en ciertos casos, me enamoran, son una fuente de placer, del otro, digo.
El formato, el papel, la encuadernación, la tipografía y, a veces, hasta el “contenido” son ingredientes que, bien trenzados, pueden constituirse en una obra de arte. Además, en mi caso particular, durante años he trabajado en el mundo editorial, ilustrando, diseñando y maquetando libros, revistas y periódicos, ¡incluso antes de la fotocomposición, en la época del huecograbado! ¡Tócala, Sam!


Un inciso. Ayer jueves pasé por la cuesta Moyano y compré cuatro libros de los de toda la vida.
“El túnel” de Ernesto Sábato con la siguiente dedicatoria a bolígrafo en la primera página: “Para Elsa, Felice Navidad 2003, tu amigo Larse.” El libro está impecable, creo que Elsa no lo leyó. Me costó un euro.
“Belver Yin” de Jesús Ferrero, primera edición del año 1986, con el siguiente texto escrito a Boli en el interior de la solapa de portada: “Me defiendo de mi amor por Angel diciéndome a mí misma que él me quiere mucho menos, pero es en estos pequeños detalles en los que se rompen todos mis esquemas. Me quiere si cabe aún más que yo a él. Madrid, 8 de agosto 1987. AB Domingo, madrugada del sábado." Las cubiertas tienen mierda por un tubo, las páginas han cogido un color de hueso tostado. Me costó 50 céntimos.
“Así habló Zaratustra” de Nietzsche, con el siguiente texto escrito a Boli en la primera página: "Madrid, 13 de Septiembre de 1991. Esta es la 3º vez que leo este libro, me gusta, pero nunca he conseguido llegar al final, pues me entristece demasiado. Espero haber alcanzado ya la suficiente madurez como para terminarlo. Hace ya 20 años que lo leí por 1ª vez, y alrededor de 15 que lo releí. (firma ilegible) " En las primeras páginas hay subrayados a Boli, después nada, me temo que tampoco esta vez lo acabó. Me costó 50 céntimos.
“La soledad del corredor de fondo” de Alan Sillitoe, (sólo por ese título…) Está impecable, salvo la primera página suelta, es una edición barata de Bruguera con una encuadernación penosa, cuando lo lea se me deshará en las manos. Me costó un euro.

Aunque en los eBooks de alta gama también se pueden escribir notas, mucho me temo que este tipo de “hallazgos” se extinguirán, como los dinosaurios.


Ahora bien, aquí el antigüillo opinaba, y opina, no nos confundamos, que si la mayoría de esos ingredientes se eliminaran: ni obra de arte, ni enamoramiento, ni placer. Ta Chungo. Pero, a las empresas tecnológicas de vanguardia lo único que les da placer es el aumento incesante de su valor bursátil. Y para ellos sólo somos unos putos consumidores sumisos. Y si no eres sumiso, lo mismo te da. La decisión ya está tomada, por los “mercados”, y en un futuro inmediato, más mañana que pasado, los libros de consumo masivo sólo se editarán en formato “digital”, las impresiones en papel, ediciones limitadas, serán en adelante productos “de lujo” inalcanzables para la mayoría. Así. De locos.
En estos momentos estamos en transición del papel a lo digital. Y en mi opinión, no hay que dejar pasar la ocasión. Hay montones de libros colgados en la red, y de momento es posible bajarse “sin quebrar la ley”, quebrándola ni te digo,  muchos de ellos, clásicos y contemporáneos. La industria editorial se está reestructurando, ya me entienden, y en cuanto negocien los trozos de tarta con los nuevos “libreros y quiosqueros”, se acabó. Conviene espabilar.


El aparatito, el lector electrónico, no muerde, lo he comprobado. Viene con 1000 libros clásicos gratis, (para poder bajarlos no hay que comprar el aparatito) alguna morralla y muchas maravillas: Homero, Shakespeare, Dante, Baudelaire, Poe, Kafka, Dostoievski, Melville….la batería le dura unas 10 horas, al mío que es de los baratos, el tacto no puede disfrutar del plasticucho, el paso de página es vía tecla o yema de dedo sobre pantalla táctil. Lo mejor que tiene, para mi gusto y por la miopía y vista cansada que me adornan, es que puedes elegir el cuerpo tipográfico a tu capricho. En cuanto llevas 50 páginas del primer libro, te relajas y disfrutas; estás en el bote. Por ejemplo, en estos momentos estoy leyendo Robinson Crusoe (0 euros), en el ebook, y tengo el libro (6 euros) en papel, pero con una tipografía tan pequeña que por “comodidad” lo he relegado. Ya me he bajado al ordenador unos 100 libros de los de “ahora”, en formato PDF tardan en llegar a tu almacén unos 30 segundos cada uno, así que tengo lectura para rato y el coste del aparato (170 euros) superamortizado. Mola ¿no?
Cuando la “industria” se haya organizado, el precio de los libros será más abusivo de lo que ya lo son ahora, así que ustedes verán…


El caso es que en la cola del pan, en la panadería de “toda la vida” ya están comentando  que los ordenadores van a desaparecer, que los ebook también y que el futuro no es el porno, son las tabletas…que les den.

ELOTRO

P.S. Ah, se me olvidaba, varias frases de este texto las he copiado literalmente de un cuento de J.D.Salinger que se titula “Las dos partes implicadas” traducido y publicado de forma “pirata” por Javier Marías (el señorito travieso) en la revista “Sur Exprés” nº5 de diciembre de 1987. Mola ¿no? Que conste.

1 comentario:

  1. Si puediera ecoger una vida pasada, sería monje gótico copista de libros, no solo se puede amar y apresiar el cuerpo físico de un libro, también se le puede hacer el amor, al tacto, a deseo de leerlo, desnudarlo y respirar fatigado, Amo los lobros y me he cuestionado su futuro con la aparición de las tabletas electrónicas, lo pienso como posibilidad en cusetiones ecólogicas mas que en números para los fabricantes de estas chunches electrónicas, y si alamaceno 243 libros en mi tableta y se descompone... me quedo con el papel...

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