lunes, 2 de mayo de 2011

Juliao Sarmento / Distancias cortas


Julião Sarmento (Lisboa, 1948)
Distancias cortas

* Lo que me interesa es el abismo, el error, el riesgo.
 * No quiero nada de lo que queda detrás de mí, solo lo que hay delante. Ni el pasado ni la nostalgia van conmigo.
* Porn stars. Son puestas en escena extraídas de revistas y convertidas en manchas negras en las que no se distingue bien dónde empieza un cuerpo y termina otro. Son solo perfiles negros y planos sobre fondo blanco que no te permiten saber del todo qué está pasando. Pero la mente del espectador no puede evitar preguntarse: ¿es eso un pene, una pierna, son dos mujeres?
* Parte de mi obra cuenta con involucrar al espectador en esa actividad. Convertirlo en cómplice de mi voyeurismo
* Represento a la mujer de forma genérica, si añado una nariz, unos ojos, unas orejas, se va pareciendo más a un retrato. Pueden tener un nombre. Y no quiero eso. Mi intención es algo más cercano a los carteles de aseos públicos que señalan a un lado hombres y al otro mujeres. Esa es la distinción, esa es la lectura que yo quiero de esas figuras.
* Esa mujer anónima es un leitmotiv para mí, es como Robert Ryman, que pinta cuadrados blancos, o Ad Reinhardt, que pinta cuadrados negros". ¿Entonces, es algo casi abstracto? "Sí, mi pintura es bastante abstracta. Es una alusión al inicio de todo, porque la mujer es el principio de todo ¿no?.
* Close representa la imposibilidad de algo, porque la oferta es demasiado grande y la distancia demasiado corta.

*  Lo que hago como artista es resultado de la persona que soy, y no soy más que un tipo normal y corriente.

 * Yo no sé lo que es ser artista. Lo que sé es que el arte es el supremo ejercicio de libertad. Y es lo que yo hago.

 * Mi obra consiste en la representación del cuerpo, de la arquitectura, del mundo vegetal y de las palabras, puestos en situación.



* Lo que pretendo es la creación de situaciones a través de la oposición de varias realidades que pueden ser contradictorias. Da igual si el resultado es un dibujo, una pintura, un vídeo o una instalación...En todas, la situación se desarrolla hasta un momento y, a partir de ahí, la narración queda detenida. Eso permite al espectador elaborar su propia historia. De ahí que mi trabajo permite una continuidad.

* Estoy llevando al espectador a un punto de ambigüedad. Cuando miras una de mis obras, nada es lo que parece. Todo es lo que tú quieres que sea. El sentido queda suspendido en el aire, esperando que alguien le de una interpretación. Trabajo para dejar las historias a medias, en ese punto de suspensión situado entre cosas.

* Plantear preguntas antes que dar respuestas. Me interesan mucho más las dudas que las certezas.

* La literatura, como el cine, el teatro o el arte, entre muchas otras cosas, son parte de mi vida y eso aparece siempre en mi trabajo. No es que lea libros para hacer obras. Con la literatura estoy siempre a la búsqueda de un “input” para mi trabajo visual, atento a cualquier cosa que me permita hacer algo a partir de ella. Conlleva un acto de intimidad, de vouyerismo. ¡¿Qué hay más íntimo que la lectura de un libro?!


* Mi trabajo es muy abierto, aunque lo hago para mí. Es como una catarsis. El arte es para mí una terapia intelectual. Sólo busco sorprenderme a mí mismo, entablar un diálogo conmigo. Es como un monólogo.

* Es como el perro que se muerde la cola. Una situación completamente circular. Objetivamente, me interesa la literatura que invoca imágenes, pero también las imágenes que evocan literatura. O las que invocan cine, pero después me intereso por películas que invoquen literatura o imágenes.



* Cambia la obra y te modifica la manera de mirar las cosas. El último que me impresionó fue el norteamericano James Salter, con quien colaboro en una exposición en abril del próximo año en The Parrish Art Museum, en Nueva York. Está haciendo un relato a partir de los personajes de mis obras.

* Yo no sé lo que es el arte portugués, ni el español, ni el argentino. ¿Qué si me identifico con el arte portugués? Para nada. A ese nivel no lo entiendo. Yo me identifico con artistas amigos, portugueses o no.


* -Muchos siguen pensando que el arte contemporáneo es una memez. ¿Qué responsabilidad tiene el artista para acabar con esa idea?
-Es una responsabilidad colectiva. En los años 60 y 70, a la gente no le gustaba el mundo del arte, nadie hablaba de nosotros y ser artista era sinónimo de pobreza. En los 80 eso cambió. Desde entonces, muchos deciden ser artistas porque creen que se harán ricos. Creo que el mayor problema está ahí, en el hecho de que el arte dejó de ser una necesidad vital para convertirse en una profesión.

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