domingo, 15 de mayo de 2011

Lo digo y lo mantengo / ELOTRO


Steiner, y la condición perruna.



El libro: “El silencio de los libros”, su autor: George Steiner (1929) un tipo muy leído él, muy prestigioso entre la intelectualidad devota del “capitalismo” (o sea, la inmensa mayoría). Ha dado clases y conferencias en algunas universidades: Oxford, Princeton, Cambridge, Harvard, en la Universidad de Ginebra…Publica sus artículos en: The New Yorker, The Times Literary Suplement, The Guardian…además es “Master of Arts” y escribe novelas y libros de poesía, si no, de dónde el prestigio. Hasta aquí el curriculum de Wikipedia, pero yo añado: y es muy anticomunista, burgués melancólico, dicen otros.  (también, curiosamente, corriente mayoritaria entre la clase intelectual “que cuenta”).
De hecho su especialidad es la “Literatura comparada y anticomunista” (éste último dato lo añado yo porque a “ellos” siempre se les olvida), él no pierde ocasión, por allí por donde pase el Pisuerga o el Mississippi: bastonazo al “comunismo”.
Ya me olvidaba que también tiene dos hijos, ¿Mileuristas?, ¿En paro?, quita, quita, el nene es Decano de la School of Education en el Hunter College y la nena Profesora de Clásicos en Columbia. El “papá” que vale, vale, o qué “sos” creíais.


No he leído el libro, mil perdones, pero sí un pequeño párrafo que circula por la red y que me ha llamado la atención, (hace siglos ya leí sobre él un artículo, en un tono de inmoderado fervor laudatorio, obra casualmente del conocido pajillero catalán -de cerdos- y con eso creí cerrar, ingenuamente, el capítulo Steiner) pero George es, hay que reconocerlo, mucho George; lo suficiente para que me haya lanzado a escribir esta cosa, a ver si logro de una vez por todas, aunque quizá sea un empeño estúpido, restablecer la conexión entre mis neuronas. En definitiva desasnarme. Y si no por lo menos suelto unas cuantas “boutades” que nunca están de más con tanto hijoputa disfrazado como anda por ahí (Bellow dixit).

Al grano. En dicho pasaje, George destaca la siguiente frase de J.P.Sartre: "Todo anticomunista es un perro, lo digo y lo mantengo".

Esta cita, dicho sea de paso, no la conocía –aunque parezca mentira- y la verdad es que me parece que tiene su encanto, y desde luego yo, modestamente, la suscribiría –por disciplina de grupúsculo, ya me entienden-. Por tanto habrá que agradecerle a George la generosa inclusión en el citado librito (las terminaciones en “ito” se deben al hecho de que he podido comprobar que el panfletito es pequeñito en todito menos en lo del dinerito: Siruela edito).
Digo que me encanta la “cita” de J.P.S. por lo que desde mi desprestigiado punto de vista (diametralmente opuesto, lamentablemente para mi vida social, al del prestigioso George)  tiene de “verdad objetiva”, aunque debo de reconocer que no “científica”.



Además, permítaseme la digresión, ésta “cita”  me evoca un muy grato  recuerdo: aquellas otras “frases” que pronunció en los años setenta Juan Benet (por cierto también reconocido maestro del pajillero catalán) refiriéndose a aquel otro animalito anticomunista llamado Solzhenitsyn, al que la guerra fría premió con el Nobel (si también le cayó un marquesado o cualquier otro título aristocrático es asunto que ignoro).
Lean, si les place a don Juan:

“¿Porque ha escrito cuatro novelas, las más insípidas, las más fósiles, literariamente decadentes y pueriles de estos últimos años? ¿Porque ha sido galardonado con el premio Nobel? ¿Porque ha sufrido en su propia carne –y buen partido ha sacado de ello– los horrores del campo de concentración? Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Soljenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexandr Soljenitsin no puedan salir de ellos. Nada más higiénico que el hecho de que las autoridades soviéticas –cuyos gustos y criterios sobre los escritores rusos subversivos comparto a menudo– busquen la manera de librarse de semejante peste”.

Esta deliciosa y no menos nutritiva “boutade benetiana”, aviso para los más jóvenes de osamenta, sólo puede ser entendida cabalmente y en su justo valor si uno es capaz de “teleretrotransportarse” hasta  nuestra Una, Grande y Libre, allá por el final de la dictadura (que sin embargo todavía fusilaba al alba) y colocarse ante la “tele” encastrada en el mueble bar, (la radio “Marconi” había sido brutalmente desplazada) sentadito en el sofá de Skay, dando la espalda al inevitable cuadro de “Ciervos abrevando junto al arroyo” y mirando embobado la cadena de máxima audiencia –por entonces sólo podíamos disfrutar de  un vector de basura, (¡Y no existía Telecinco!) todo en el mismo contenedor y en blanco y negro-  y en esas: ¡ta-ta-channn!... sale un ruso con la cara llena de pelos, junto al cuidado bigote de Iñigo,  glorificando al régimen franquista y contándonos de camino su “mili” en Siberia y lo malos que son “los comunistas” y la suerte que teníamos con Franco al mando.

(Comprenderán ustedes que servidor cuando leyó aquella “boutade” en las páginas de “Cuadernos para el diálogo”, era muy joven pero es que el menda siempre ha sido muy precoz, jurara reconocimiento eterno a don Juan aunque sólo fuese una “boutade”).
En fin, no nos desviemos que eso es de otra ópera.


Volvamos con el influyente y prestigioso George que, aunque lo disimula muy bien, es mucho más anticomunista y menos “fósil”.   
George, es judío (que sea o no  “judío” personalmente me importa una mierda –literalmente, digo- pero en esta ocasión, se verá más adelante, puede no ser un dato baladí) que ha leído mucho (eso nadie lo pone en duda) y se supone con provecho (esto ya puede ser más discutible).
Dirán que esto ya lo he dicho, cierto,  pero es que ustedes no pueden hacerse una idea de lo que lleva “leído y comparado” este tío -y yo menos, claro- y del prestigio que “eso” le ha otorgado, y es de suponer, las conferencias y los viajes, y las regalías, y la estabilidad, y las becas, y las prebendas, y el confort, y la pasta gansa.  Y, cómo no,  la mano llena de dedos que tiene para “beatificar” a unos y para “satanizar” a otros, él, créanme, como “Gran Chamán” que es,  “crea” doctrina, él absuelve, él condena, él decide quién sale en la foto -y por lo tanto, no lo olviden, quién come calentito todos los días-, él es poco menos que infalible o sin poco, pero no se confundan: esto lo digo en términos de mercado, nada que ver con la otra religión, ¿o sí?, y, más a más, pone a trabajar su prestigio y su influencia para descalificar y condenar, cuando no la ha podido tapar, la literatura, creo que así la tachan, “intoxicada de ideas” –las rebeldes y experimentales en sus estructuras, en sus apuestas, en sus intensiones, en sus ingredientes, en el cómo y el por qué, insumisas, tocacojones, buscona y escrutadora en todas las caras y en todos los culos, sin excepción, del poliedro, ésa literatura que puede llegar a formar parte importante de la “realidad” de la gente, no solo de la clase media alta, por lo que cuenta y cómo lo cuenta y desde dónde lo cuenta, y que puede incitar a pensar desde lugares nuevos y a imaginar sin trabas ni tabúes, a explorar otras preguntas, otros lenguajes, a incorporar otros datos y construir, por qué no, otras hipótesis, a desconfiar del “canon” oficial impuesto por los sabios con “master”- de unos. Y magnificar la literatura pura, “sin ideas” -ji,ji,ji,- sin lastre, dicen, ideológico -más ji,ji,ji,-, en otros, mucho más famosos, más premiados, más “vendedores”, mejor alimentados, donde va a parar ese color de cara y esas dentaduras, con obras más bellas y amables, legibles y amenas  y “discursos”, en esencia, nada descontentos, todo lo contrario, del “estado de las cosas”.


Sin ir más lejos, ¡qué pequeño es el Olimpo!, nuestro prestigioso George se declara  “superfan” ¿adivinan de quién? pues sí,  del  señor marqués de Vargas Llosa, si es que no falla, recordarán lo fan que es también el catalán de las “manolas” de la obra y la persona del señor marqués, ya les digo que no suele fallar, son una piña a la hora del aplauso y el piropo y el fervoroso halago vicevérsico. Como ejemplo, decíamos de obra libre de carga ideológica,
la del esforzado y prolífico escribiente aristócrata que, como todo el mundo sabe, no suele emplear para la elaboración de su obra ningún ingrediente de su conocida, casposa, y ultra reaccionaria ideología –él, compruébenlo,  la suele dejar  aparte y colocadita a un ladito del pupitre- sino que, ésta, la dichosa ideología, la reserva para los artículos que publica en los fanzines underground de Corea del Norte.


Decíamos que el “comparador” Steiner utiliza la “cita” de Sartre para, aparentemente, atacar “sarcásticamente” al filósofo franchute, (que sí, que era enano, bizco y más feo que Picio, aunque en mi opinión no tanto como Savater, y además J.P.S. sí “creó” filosofía, que para “sólo” divulgar, ya sabemos todos, vale hasta Punset), apuntando allí donde calcula que más daño puede hacer, como ya indicamos, no a Sartre, claro, sino a las “infernales” ideas marxistas y del tirón a los pueblos (engañados) que durante el siglo XX, tuvieron (los cubanos, ay, aún resisten) la osadía de desafiar a sus respectivas tiranías, y por consiguiente al todopoderoso gran “amo”, cada uno, de los pueblos engañados digo,  a su manera, sí,  pero todos basándose en los “infernales” ideales marxistas y revolucionarios.
Sigamos dócilmente al prestigioso e influyente George:
“No podemos separar el esplendor de las obras de Pound, de Claudel, de Céline, de sus infernales inclinaciones políticas. Por muy complicada que fuera en todos los aspectos, por muy "privada" que fuera, la relación de Heidegger con el nazismo y su ladino silencio después de 1945 tienen algo de helador.”
Hay que reconocer que G. (a partir de ahora) es un experto en preparar (y decorar) el terreno. Él no dice, él muestra… y, a renglón seguido ¡te la cuela!
Nada de sectarismo, mirad al pajarito: equidistancia absoluta: Pound, Claudel, Céline, Heidegger. Qué equilibrio. A primera vista parece una perfecta alineación, absolutamente representativa. (Si lanzas una segunda mirada, más atenta, descubres la presencia redundante del gato pero de la liebre nadie sabe ni supo nada, ni rastro)
A bote pronto la lista semeja un amplio abanico de tendencias. Ahora bien, si lo piensas un poquito y lees un muchito (cuestión esta para la que no siempre estamos predispuestos o en condiciones -el tiempo, ese lujo-, y , por cierto, este detallito, G. y los suyos lo saben y lo aprovechan, si no, de qué tanta chulería ventajista), notas algunas ausencias (involuntario olvido, contestaría cualquiera de sus feligreses en su caso) y sobre todo te das cuenta de que aquello “no” es un “equipo representativo”, sencillamente porque “no” todos están representados.
Y es que de lo que les puede joder el andamiaje del argumento tienen por norma: no se habla y punto. Eso se ve.


Ni por sus “obras” (pero cuanta gente que no esté a sueldo del Pentágono puede conocer en profundidad la obra de tanto figurón intelectual de aquí, de allí o de más allá, y comprobar de que pie cojeó, dónde y en compañía de quienes. Por ejemplo de Pound: ahora se especula con la idea de que era “espía” americano, sí un puto topo, en la corte de Mussolini. De ahí, se podría deducir, lo “exagerado” de sus discursitos radiados. Aunque su devoción por el histriónico fascista…
Otro inciso: George sabe mejor que todos nosotros, que si hubo alguien que sin negar los méritos “literarios” de Céline denunció  pública y reiteradamente la  execrable ideología antisemita que le adornaba, fue precisamente el enano bizcotela.  
Ni por sus “infernales inclinaciones políticas”, más bien aquello, lean “Viaje al fin de la noche” y luego hablamos, tiene un tufillo a queso tramposo de ratonera sectaria. Sin embargo G., que no pierde el tiempo,  ya ha conseguido, “a primera lectura” convencernos para bajar la guardia, el holocausto no falla (5 millones de judíos asesinados por los nazis no es moco de pavo, aunque para nuestro prestigioso sabio 25 millones de rusos muertos por los mismos nazis en las mismas fechas, si parecen serlo. El espantajo de Stalin, tampoco suele fallar para conseguir el efecto contrario.), vendernos su “equilibrio equidistante”, relajarnos y colocarnos en la postura idónea para que comencemos a segregar en nuestros íntimos conductos los pertinentes fluidos…



Y a renglón seguido, G., rematando la faena, nos la mete doblá:

 “Lo mismo que el apoyo activo de Sartre al “comunismo soviético” (¿se coscan del juego de manos?), mucho después de que se conocieran las salvajadas cometidas en los campos (Leyendo -Memorias del subsuelo, ¡qué gozada!- el otro día a Dostoievski  -el amor de Nabokov- supe que los “campos siberianos” ya habían sido previamente inaugurados por el régimen zarista en el siglo XIX; éstos estalinistas por no ser, no eran ni originales en su política carcelaria) con los escritores, con los intelectuales en la China de Mao, o en la Cuba castrista. "Todo anticomunista es un perro, lo digo y lo mantengo". Así hablaba uno de los maestros del espíritu de nuestro tiempo."

No retorzamos las cosas y vamos a llevarnos bien, G. A ver si va a resultar ahora que el único culpable del penoso estado de nuestro tiempo, nuestro espíritu y nuestro mundo globalizado de mierda fue Sartre y su “apoyo activo al comunismo soviético”.
Tanto Borges, tanto oxímoron, y tanta metáfora,  me parece a mí que te tiene un poco “atontao”. O trastornado, que parece menos hiriente. Juegos de palabras, no deberías de haberlo olvidado, los hace el más tonto de la clase si ya se ha “cansao” de las pajas y encuentra ganas y tiempo que perder.
Así que, con todos los requerimientos, vamos “payá”:


Para empezar, aunque ya empiezo a aburrirme,  tengo algunas preguntitas: ¿Debo entender, estimado sabio,  que sólo te preocupan y te parecen denunciables las salvajadas que se cometen (los estados que tú calificas de comunistas) contra los intelectuales?  ¿Sólo, por amor de dios,  en la China de Mao y en la Cuba castrista se han cometido “salvajadas con los intelectuales”?  ¿Antes de Castro, no se cometían salvajadas en Cuba? Del Batista aquel, ¿No tienes noticias? ¿Antes de Mao, no se cometían salvajadas en China? Tu insondable erudición, ¿no incluye “nada” sobre la casi eterna y muy sangrienta etapa del feudalismo en China?
Y aún así, ¿Quieres decir que a Sartre le ponía o le remuneraba de alguna forma ese tipo de eventos? ¿Qué entiendes tú, criaturita,  por salvajadas?
Y a todo esto, si ponemos, por poner, que sólo uno de cada mil ciudadanos “ejerce” de intelectual, ¿A ti los otros 999, qué? ¿No te das cuenta, amigo George,  que salta a la vista que la suerte de la  aplastante mayoría de los miembros de la comunidad se ve que te  importan un carajo; no entiendes que, en justa correspondencia, a esos “otros” miembros de la comunidad, quizá, esa postura tuya pueda ser la explicación, utilizando tu propio método de razonamiento, según mi manera de ver burdo, tendencioso y ventajista,  de cual es el motivo por el que J. P. S. os llamaba perros? A mí este truculento razonamiento se me antoja infinitamente menos delirante que tu “sabia” tesis anticomunista.


Y ya que parece que sólo te quita el sueño el bienestar de los intelectuales: A la furia inquisitorial y anticomunista de aquel pringoso senador contra los intelectuales “rojos” en USA, que destruyó vidas, familias, carreras profesionales de intelectuales rojos…¿Cómo podríamos calificarla? Supongamos, ya que estamos,  que un intelectual que se llama G. y vive en USA durante los oscurillos tiempos de “la caza de brujas” va y se declara partidario y defensor del sistema capitalista americano y la llamada democracia burguesa, de manera tal y como “realmente existe” en los USA en los años 50 y 60 (Con su poquito de racismo, apartheid económico,  Ku Klux Klan, Pena de muerte, Vietnam, Corea, Caza de “rojos”, Bahía de cochinos, la secreta nuclearización de Japón, sus intervenciones militares o de la CIA en Haití, Nicaragua, Guatemala, Panamá …). ¿Le convierte eso, su apoyo explícito al sistema digo, al pobre G. en un inquisidor fanático, en un puritano ultraconservador, en un agresivo racista, en un fascista con capucha que ahorca negros por las noches, en un juez prevaricador que sólo condena a la silla eléctrica a “negratas”, en un insaciable imperialista que invade y bombardea países para apropiarse por la fuerza  los recursos energéticos y materias primas, cambiando gobiernos por medio de golpes de estado, en lugares como Indonesia, por poner uno,  provocando más de dos millones de muertos,  y colocando, tras la eliminación física de los “rebeldes”, en la poltrona del nuevo poder a fieles títeres corruptos entrenados en sus propias y selectivas academias militares? ¿Eres tu G. necesariamente un criminal por ser un intelectual convencido defensor del sistema capitalista? ¿Ese nivel de argumentación, por llamarlo de alguna manera, es digno de un tipo, tan leído, tan prestigioso, tan influyente y tan “inconmensurablemente sabio” como tú,?


 ¿Es que sólo tiene ojitos, señor Steiner, para un cierto “color” en lo que se refiere a salvajadas? A un tipo también “situado” ¿qué le impide mirar otras realidades, aunque sea de reojo? Y, por cierto,  del estado terrorista de Israel, ¿Qué me dice? Porque supongo yo que entre los miles de  palestinos asesinados alguno habría que supiese leer y escribir…o va a resultar que la condición de palestino es incompatible con la condición de intelectual.
Me temo que se te ve el plumero Made in USA, chavalote, el de “la imparcialidad, el equilibrio y la equidistancia” digo.

Y sí, ya sé que lo que pueda opinar un “mindundi” como yo importa un comino y que este tipo de interrogantes no te los planteará nadie en ningún sitio. Y que aquí también, en Ejpaña,  la mayoría de intelectuales de “prestigio”, bien que de medio pelo, te veneran, te aplauden y te jalean. Pero esa gentuza sólo son eso, un puto coro de cobistas, la “mayoría” de los que “pueden ejercer”, en pago a su servilismo,  de intelectuales. Y como bien sabes, su infame fervor lo explica sobradamente el hecho de que también comen de la misma mano, aunque sólo les toquen en suerte las sobras. Son tan viles como agradecidos y de muy buen conformar.

En cualquier caso, G., a mí, con toda mi insondable ignorancia a cuestas,  no se me ocurriría nunca acusarte de perpetrar por tu mano ningún tipo de salvajada, ni contra los miles de intelectuales ni contra los millones de “don nadie”, sé que tu cumples otro papel y que estás demasiado ocupado elaborando la cobertura ideológica, el “delete” o si procede, el camuflaje intelectual de los crímenes que, día tras día, comete tu “amo”, el que maneja los hilos, el gran titiritero,  para mayor gloria y beneficio del Imperio Capitalista.

Como decía aquel: Un asco indecible es lo que os tengo.



ELOTRO

1 comentario:

  1. Pero qué largo... tengo que ir por tacadas.. En fin... Lo de Benet, pues sí, una boutade. A George le leí hace ya unos añitos unas cuantas cosas. No entro en lo del anticomunismo porque no iba de eso lo que leí. Eran rollos sobre música y literatura... No estaban del todo mal los libros, pero eso sí, era un elitista cultural de la pera. Que si no es lo mismo Rilke que Dylan, que si no es lo mismo la poesía que las letras pop, la clásica que la de ahora,etc... Y me acaban cansando los que hablan pontificando aunque a veces digan algo que está bien... Eso sí, sabía la hostia de idiomas porque en su casa se hablaban no sé cuántas lenguas (eso sí le envidio), y comentaba en no sé qué libro de entrevistas que le leí sobre un cuento que había escrito de Hitler (que estaba vivo, le llevaban en la jungla y... no me acuerdo, pero me pareció una tontería...)... En fin, qué mala hostia lleva el otro hoy... Para divulgar, no sólo Punset... hasta los blogs. A mí Sartre, de quien no he leído nada (y no creo que lo haga) me cae bastante mal (al contrario que Camus, por ejemplo, de quien sí he leído cosas (hace mucho)).
    Un saludito.

    ResponderEliminar