sábado, 7 de mayo de 2011

Pedro Casariego



“Soy el hombre
delgado
que no flaqueará
jamás.”

 P.C.C.


“Casi todos mis semejantes son geniales. Algunos besan maravillosamente. Otros cagan rápidamente. Me han asegurado que hay individuos que no se cortan nunca al afeitarse y damas que se depilan perfectamente mientras manejan sus ordenadores. Todos ellos son poetas. Hay demasiados poetas. Cada vez más. Hay tantos poetas como roedores. Por eso la poesía se vende poco. Ahora me refiero a la poesía escrita. Los que escribimos poesía solemos ser bastantes blandengues. Un buen poema quizá sea el lado valiente de un cobarde. O la bala de un sentimental. O la belleza de un imbécil. El trabajo de un escritor consiste en boxear con el abecedario para conseguir un amor o más de uno, un cheque tan mágico como una alfombra y un gramo de gloria para no oler a sudor”



“Un amor con todas las letras lo pone todo en juego, es como una gran ruleta legal o ilegal que gira y se calienta, arriesga los músculos, el cerebro, el escote y la posición social de los participantes, de los enamorados…Los enamorados suelen quedar hechos trizas, patas arriba, llenos de vendajes…Grandiosa batalla la del amor…Pero hay pocos amores con todas las letras…El más bello y desgraciado es el amor sin “r”, el “amo” (primera persona del presente de indicativo del verbo “amar”): es el llamado vulgarmente “amor no correspondido”. Es el amor más trágico y respetable, abunda muchísimo, es desinteresado a la fuerza y lo pone todo en juego. El 65 por 100 de la poesía nace de este tipo de amor.”



“Un libro habla de lo que “no” es, de lo que pudo ser, de lo que debió ser, de lo que podría haber sido si alguien hubiera tenido una espalda derecha y no unos pies planos. La vida “es”. Nada más. La vida está en un ronquido, en una carrera, en la pereza, en el abandono…¡la vida está en mis pantalones!...Llevo dos meses sin cambiarme de pantalones, espero que no se note demasiado: mis pantalones atesoran dos meses de mi vida. También mis calzoncillos son vida y son espirituales. Pero el calzoncillo es algo efímero, menos duradero: intercambia información con el cuerpo, con la vida, tan rápidamente que hay que llevarlo cada poco a la lavadora para practicarle un lavado de cerebro y que no se vuelva loco. Los manicomios están llenos de ropa interior, por los manicomios pululan los calzoncillos de los grandes pensadores de la vida.”

Pedro Casariego Córdoba

Fuente: Sur Exprés nº 8 – Marzo 1988 (Entrevistado por José Luis Gallero)

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