domingo, 19 de junio de 2011

19-J: De vez en cuando la vida...





Hoy 19 de junio de 2011 ha sido, por lo que me toca y ya iba siendo hora,  un gran día, un día alegre, un día lleno de emociones, uno de esos días que te revitalizan, que te potencian los deseos y las fuerzas…y que te empujan a salir corriendo a vivir…


Hoy no voy a mentar, porque no me apetece, ni a los fachas del pepé ni a los sinvergüenzas del PSOE ni a los patéticos de izquierda unida, a pesar de las declaraciones del impresentable Ángel Pérez y de los no menos repulsivos de sus compinches de Extremadura…ni a Antoñito y Elvirita, los lindo lindos, con los que me he cruzado en la Plaza de Legazpi, pero ay, ellos no venían a la mani, ellos con su aspecto de intelectuales neoyorquinos, él con su mochilita “casual” en bandolera y ella de zíngara marcando tanga y atusándose su melena, iban al “Matadero”, algún evento de nivel habría…con canapés y todo.



En fin, que estábamos Piluka, mi hijo y yo en la plaza de Legazpi a las 12 en punto. Y allí había más polis que manifestantes. Con el día tan bonito que hacía y aquello no olía demasiado bien. Nos subimos para Atocha, dice Pilar. Vale dice mi hijo. Esperad digo yo, la cita en esta plaza era a las 12,30 y por el puente tienen que aparecer, sean los que sean, los que vienen de Getafe y Villaverde. 29 minutos de espera y la cara de algunos polis con sonrisita socarrona. Y en estas que algo les llegó por el pinganillo y se subieron a las motos y 30 segundos antes se pusieron a cortar el tráfico en la plaza. La cosa fue como una escena de cine. Lo primero que aparece es una ambulancia del Samur, detrás dos ciclistas de la organización avisando a los polis de que ya…


A Pilar casi se le saltan las lágrimas, mi hijo se sorprende y se emociona, yo creo que es un espejismo. Getafe está a 20 kilómetros, Villaverde, El lucero, Usera…vienen miles de personas y ponen sus pies en la plaza a las 12,30 en punto. De los bares y las cafeterías de la plaza empiezan a salir gente con el puño en alto o aplaudiendo. Nos fundimos todos en una columna e iniciamos la subida a la plaza de Atocha. Éramos miles, ¿cúantos? miles, cojones, miles. Piluka, le digo, yo con esto ya me conformo. Miro hacia atrás y solo veo gente, brazos alzados, niños a hombros de sus padres, alguna bandera republicana. Ningún símbolo partidista ni sindical. Pero estos chavales, me pregunto, dónde han aprendido todo esto. Qué poder de convocatoria, qué organización sin ningún odioso servicio de orden, que puntualidad...y en esas aparece un cámara y una periodista de Telemadrid. La gente grita al unísono: ¡Televisión manipulación! Casualmente Pilar esta al lado de la periodista y la oye comentar: “Pues ahora os va a sacar vuestra puta madre! Y se guardó el micro con el logo de “La Esperanza”.




Por fin llegamos a Atocha, el calor es impresionante, la gente que viene de más lejos está completamente agotada y sedienta. ¡Oh, sorpresa! Han vaciado la gran fuente de Atocha, y las cuatro fuentes del prado, y la que hay enfrente del Museo y Neptuno…han secado los oasis…
Y de nuevo estos chavales aparecen…y llevan vasos de plástico y botellas de agua fresca que ofrecen a todo el mundo y aparecen más chavales y chavalas con aspersores de agua regando a todo aquel que lo pida…y ¡jódete Arroyo! Chavalas con cremas para proteger la piel de nivel 30…¿entiendes payaso? Qué coño vas a entender si tú sólo entiendes de pasta, de contratos, de premios amañados y de chollos como el que tienes en Opera, éstos chavales no te van a comprar tus cuadros para los pasillos de los ministerios o los sótanos de cualquier museito de mierda contemporánea…

Y de la llegada a Atocha ni te cuento. Sincronizada. A mano izquierda por el lateral del reina los que venían de Carabanchel, miles, ¿Cuántos? Miles cojones, pero más miles incluso que nuestra columna. Y por la derecha, por la zona de la estación los que llegan del este, Moratalaz…Y cuantos dirás que eran…pues eso. Y por fin llega Carol, mi hija y ya estamos todos, así que hacia delante, a las Cortes…



Pero pasa lo que pasa cuando se junta tanta gente, que hay que bichear, que se acabó la marcha con pancarta desplegada de lado a lado. Mucha, mucha gente…¿cuántos? Pues eso…y bicheando bicheando nos acercamos al Congreso, bueno, a la barrera policial que han colocado para que el pueblo “estorbante” no se acerca a tan digna institución. Y mira tú por donde, aparece el secreta “provocador”. Para empezar todo el mundo grita los eslóganes habituales de “lo que es” y “lo que no es” y lo del exceso de chorizos…pero el menda no, el menda tiene repertorio propio. Y empieza a gritarle a sus “compas” que son unos torturadores…nadie le secunda…yo que estoy a su lado empiezo a mosquearme a lo Gila, pero paso…en estas le comento a una “compi”, sobre el pollo que han montado para que nos quedemos a 150 metros de los leones…y salta el hijoputa que ya debe de estar desesperado de que nadie le haga ni puto caso y me dice en voz alta: ”eso será si nosotros queremos porque podemos saltar las vallas y arrasar con ellos…somos miles”. Y entonces ya no puedo callarme y le contesto: Yo creo que eso es lo que están deseando algunos hijoputas para justificar la consiguiente intervención. Se calla, se aleja unos metros y se pone de nuevo a gritarle a sus compañeros que son unos torturadores…en fin, el sabrá.


Del otro lado de Neptuno hay mucha gente, miles, ¿cuántos? Miles…son los que han llegado de la zona norte y noreste. Estamos agotados y secos. Se imponen unas cañitas, todos los bares a rebosar y todas las bocacalles que dan al Parlamento cerradas con vallas. Han jodido a todos los bares y comercios que hay en esas calles. Los comerciantes de Sol, han pasado una factura de 30 millones de euros (El Corte Inglés no pierde oportunidad) por pérdidas sin que hayan dejado de abrir un solo día. Yo creo que los del barrio de las letras deben haber perdido por lo menos lo mismo, pero claro los de la porra no se yo…



Ha sido una gran demostración de fuerza, de civismo, de no violencia, de lucha, de unidad y sobre todo de organización y representación democrática…las asambleas de los barrios están arraigando, se empieza a evitar desalojos, los actos de rebeldía y resistencia empiezan a ser algo más que palabras…

Estos chavales están demostrando una sabiduría política extraordinaria. Como dice Galeano: “No me importa qué va a pasar, me importa lo que está pasando. Este movimiento es como el amor, infinito mientras dura”.

ELOTRO

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