viernes, 10 de junio de 2011

Van Gogh, Piglia, Cervantes



Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse. Para este efecto se plantan las alamedas, se buscan las fuentes, se allanan las cuestas y se cultivan, con curiosidad, los jardines.

Cervantes



Releo el Journal de Stendhal. Recuerdo la visita a la biblioteca de Grenoble con Michel Lafon. En los sótanos tuve acceso al original del Diario. La encargada de los manuscritos era una figura stendhaliana, una mujer severa y atractiva, de un erotismo helado, que trajo el cuaderno sobre un almohadón de terciopelo rojo. Tuve que calzarme un par de guantes de látex blanco para poder tocar las páginas mientras sentía la respiración de la dama francesa a mis espaldas.
Stendhal acompaña con dibujos y bocetos las escenas que narra en su Diario. Cuenta una cena con amigos y luego hace un croquis minucioso de la sala y de la disposición de los comensales sentados a la mesa. Tenía una imaginación espacial, cartográfica. Basta recordar la panorámica del pueblo de Verrières en el comienzo de Rojo y Negro.
Anota en el Diario, el 23 de agosto de 1806: "He aquí la razón por la que creo tener algún talento: observo mejor que nadie, veo más detalles, veo con más justeza, incluso sin necesidad de fijar la atención...".

Ricardo Piglia




"Quiero hacer mentiras, mentiras, sí,
pero más verdaderas que la realidad misma"

Vincent van Gogh.

1 comentario:

  1. Lo que dice Van Gogh es la esencia misma del arte, se sitúa en el núcleo de la voluntad de arte (la Kunstwollen).

    Las palabras de Cervantes, me recuerdan ciertas notas de Horacio. A mi modo de ver, estas palabras, me parecen más propias de un renacentista italiano que de un escritor castellano del Siglo de Oro, el siglo de la Inquisición, por cierto.

    Con Stendhal va mi admiración más profunda.

    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar