Ahora paseas solitario por los muelles
de Barcelona.
Fumas un cigarrillo negro y por
un momento crees que sería bueno
que lloviese.
Dinero no te conceden los dioses
mas sí caprichos extraños
Mira hacia arriba:
está lloviendo.
No le hago mal a nadie, dijo
preguntando con toda su cara
por qué se lo llevaban.
No adónde, sino por qué
No le hago mal a nadie
Estoy en la Invernal. Escucho
a los grajos jugar en la nieve.
Del bosque vacío vienen los camiones.
No enfermarse nunca Perder todas las batallas
Fumar con los ojos entornados y recitar bardos provenzales
en el solitario ir y venir de las fronteras
Esto puede ser la derrota pero también el mar
y las tabernas El signo que equilibra
tu inmadurez premeditada y las alegorías
Ser uno y débil y moverse
Roberto Bolaño



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