lunes, 11 de julio de 2011

Emily Dickinson / Cuántas veces...




Cuántas veces estos humildes pies han podido
  tropezar –
sólo la amordazada boca puede decirlo –
ensaya –de mover este horrible remache –
ensaya –si puedes ¡levanta las aldabas de acero!

acaricia la fría frente –tantas veces ardiente-
levanta –si lo quieres- el desganado pelo-
palpa los adamantinos dedos
nunca un dedal –ya- usarán-

zumba la tediosa mosca –en la ventana del cuarto-
valiente –brilla el sol a través del moteado vidrio-
atrevidas –se mecen las telarañas del cielo raso
¡ama de casa indolente –entre margaritas- yace!

Emily Dickinson

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