martes, 12 de julio de 2011

Precipicios (50)

Precipicios (*)
(*) Despeñadero o derrumbadero por cuya proximidad no se puede andar sin riesgo de caer.

Hasta que me canse, se me ha encaramado a la chepa el capricho,  voy a reseñar los comienzos (los precipicios) de los libros que leo y releo, por el gusto de rumiar…




1 / EL MOMENTO PRESENTE


No había estado en Nueva York desde hacía once años. Aparte de una estancia en Boston para que me extirparan la próstata cancerosa, apenas me había alejado de mi carretera rural de montaña en los Berkshires durante esos once años, y lo que es más, pocas veces había leído un periódico ni escuchado las noticias desde el 11 de septiembre, tres años atrás; sin ninguna sensación de pérdida (tan solo, al comienzo, una especie de sequía en mi interior), había dejado de habitar no solo el gran mundo, sino también el momento presente. Mucho tiempo atrás había aniquilado el impulso de estar en él y formar parte de él.
Pero ahora había conducido los más de doscientos kilómetros en dirección sur hasta Manhattan para ver a un urólogo del hospital Mount Sinai especializado en un procedimiento quirúrgico para ayudar a hombres como yo, incontinentes tras haber sido operados de próstata. Mediante un catéter inserto en la uretra, inyectaba una forma gelatinosa de colágeno en el lugar en que el cuello de la vejiga se une a la uretra, y de este modo lograba una notable mejora en el cincuenta por ciento de sus pacientes. No eran unas grandes expectativas, sobre todo cuando “una notable mejora” solo significa el alivio parcial de los síntomas, reduciendo la “incontinencia severa” a “incontinencia moderada”, o la “moderada” a “ligera”. De todos modos, como sus resultados eran mejores que los obtenidos por otros urólogos que utilizaban más o menos la misma técnica (no había nada que hacer respecto al otro riesgo de una prostatectomía radical, del que yo, como decenas de millares de otros pacientes, no había tenido la suerte de librarme: daño neurológico con resultado de impotencia), fui a Nueva York para consultarle…

Philip Roth  (Sale el espectro)

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