miércoles, 13 de julio de 2011

Rimbaud / Auden



RIMBAUD

Las noches, los puentes del ferrocarril, el mal cielo,
sus horribles compañeros no lo sabían;
pero en aquel niño la mentira del retórico
reventó como una cañería: el frío había hecho un poeta.

Copas costeadas por su endeble y lírico amigo
sus cinco sentidos sistemáticamente desquiciados,
a todo el absurdo acostumbrado puso fin;
hasta que de la lira y la endeblez se distanció.

El verso era una dolencia especial del oído;
la integridad no era suficiente; eso parecía
el infierno de la infancia: debía probar otra vez.

Ahora, galopando por África, soñaba
con un nuevo yo, un hijo, un ingeniero,
su verdad aceptable para los embusteros.

W. H. Auden

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