miércoles, 24 de agosto de 2011

Genet, Sartre, Camus...



“Genet conoció todas las maldiciones sociales: bastardía, orfanato, delincuencia, prisión, homosexualidad… Genet vivió todas las maldiciones sociales, asumiéndolas hasta el final. Pero las asumió y transformó, produciendo, en última instancia, una obra de arte. Traspasó todos los márgenes de la sociedad, impermeable a sus normas, más allá de todos los escupitajos, de todas las sanciones, más allá también de toda gratificación, de todo reconocimiento: ser totalmente independiente, alguien para quien las situaciones de anomia social no tienen ninguna influencia; ser totalmente autónomo, creador de su propia escala de valores, de su propio universo, (…)
San Genet, comediante y mártir, será pues un doble sartriano, pero un doble bien logrado, cuya vida es una obra de arte: estética de la provocación, de la sublimación, estética de la más rigurosa asociabilidad, en el vaivén supremo entre humillación y desafío, entre estigmatización y omnipotencia. Entre la sociedad y este tipo de individuo, temible brazo de hierro, Genet salió íntegramente triunfante y completamente indiferente.”
Annie Cohen-Solal  (Sartre)


Toda verdad, dice Hegel, es un proceso de llegar a ser. Se olvida demasiado a menudo, se ve el final, no el itinerario, se toma la idea como un producto acabado sin percibir que no es sino su lenta maduración, una sucesión de necesarios errores que se corrigen, de visiones parciales que se completan y se ensanchan.
Jean Paul Sartre


El mundo está sumido en la infelicidad y los inquisidores se sientan en los sillones ministeriales.
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Más vale equivocarse sin matar a nadie que tener razón ante un montón de cadáveres.

Albert Camus


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