domingo, 28 de agosto de 2011

Pessoa / Libro del desasosiego



474.

UN DÍA

En vez de comer –necesidad que tengo de que me suceda cada día- fui a ver el Tajo, y volví a vagabundear por las calles sin llegar ni siquiera a suponer que me pareció útil para el alma verlo. Así y todo…

Vivir no vale la pena. Sólo mirar vale la pena. Poder mirar sin ver sería la felicidad, pero eso es imposible, como acostumbra a ser cuanto soñamos. ¡El éxtasis que no incluyera la vida!...

¡Crear al menos un pesimismo nuevo, una nueva negación, para que tuviéramos la ilusión de que algo de nosotros, aunque fuera para mal, quedaba!

Fernando Pessoa  (Libro del desasosiego)

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