jueves, 15 de septiembre de 2011

Cernuda, Luis




J. R. J. CONTEMPLA EL CREPÚSCULO

“Señor, el crepúsculo”, anunciaba
Puntual a la tarde la doncella
Entrando en el salón de Mr. Ruskin,
Algún tiempo después de consumido
El té. Y entonces Mr. Ruskin
Iba al jardín.

A  J. R. J.

La doncella no anunciaba el crepúsculo
Ni poseía jardín donde observarlo.
Mas iba a los cristales
De su balcón y, corrido el visillo,
Desde allí contemplaba.

El crepúsculo nórdico, lento, exige
A su contemplador una atención asidua,
Velando nuestro fuego originario
(Para Heráclito la sustancia primera),
En su proceso, con celajes y visos
Delicados, cambiantes.

Al fin el ave fabulosa
Partía al hemisferio
Sombroso ahora, tras de sí dejando
De su retorno una costumbre
Y la noche ancestral le sucedía
No contemplada ya por J.R.J.

Luis Cernuda


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