martes, 20 de septiembre de 2011

Nosotros no olvidamos

 

Manolín el de Llorío, a la izquierda, con Aurelio Caxigal, otro maquis.


OBITUARIO / Manuel Alonso, el último guerrillero de Asturias


Durante ocho años luchó con el maquis y pasó 20 en cárceles franquistas


El exmaquis Manuel Alonso González, Manolín el de Llorío, considerado el último de los guerrilleros comunistas que combatieron al franquismo en la inmediata posguerra en los montes de Asturias, falleció el pasado 16 de septiembre en la residencia de ancianos de Pola de Laviana, a los 97 años. Manolín se echó al monte a fines de 1937, con la caída de Asturias en manos del bando franquista, y formó parte de varias partidas de fugaos (huidos) hasta su detención en enero de 1945. Condenado a muerte, la sentencia no se llegó a ejecutar pero permaneció recluido durante 20 años en siete cárceles diferentes. No recobró la libertad hasta 1964.

Nacido en el pueblo de Soto de Llorío (Laviana) en 1918, en el seno de un familia muy humilde, quedó al cuidado de sus abuelos y de una tía cuando su madre emigró a América. Desde niño trabajó en el campo y luego como artesano. A los 14 años se afilió a las Juventudes Comunistas y, dos años después, colaboró con la revolución de Asturias de octubre de 1934 como elemento de apoyo. Tras la sublevación militar de 1936, se alistó como voluntario. Combatió a las tropas franquistas en la defensa del puerto de Tarna, en la cordillera Cantábrica, y en el puerto de La Espina, en Tineo, convertido en primera línea de combate para frenar el avance de las tropas gallegas, y en las dos ofensivas sobre Oviedo, en poder de los franquistas. Fue de los combatientes republicanos asturianos que acudieron en auxilio del País Vasco para la defensa de Bilbao y en la batalla de Sollube. Convertida Asturias en el último enclave fiel a la República en el norte de España, y aislada la región del resto de la España republicana, Manolín el de Llorío se reincorporó a la defensa de Covadonga y finalmente de Avilés y de Gijón, las últimas plazas en poder del Gobierno soberano de Asturias. En octubre de 1937, poco antes de la caída definitiva del frente norte, se tiró al monte, donde participó en la reorganización de la resistencia armada.
Arrancan entonces ocho años de vida en la montaña recurriendo a las técnicas de la guerrilla, perpetrando golpes por sorpresa, cambiando permanentemente de refugio y huyendo de la Guardia Civil, que acomete una vasta operación para erradicar los focos de resistencia.
Con otros maquis, como Casimiro El Canijo, Antonio García y los hermanos Aurelio y Manolo Caxigal, formó la partida de los Caxigales, una de las más activas. La represión se cebó sobre su familia. Su tía María Alonso murió en el cuartel de El Condado (Laviana) durante una de las muchas detenciones y malos tratos a las que fue sometida. La versión oficial aseguró que se había tirado por una ventana.
Manolín el de Llorío acabó convirtiéndose en un experto en técnicas de supervivencia. Pero sin munición suficiente y mal alimentados, la represión fue cebándose en la estructura de apoyo y estrechando el cerco sobre los guerrilleros. Un chivatazo permitió la localización por las fuerzas policiales de Manolín el de Llorío y dos de sus compañeros el 15 de enero de 1945 en un establo de Esteyeru, en el que se habían refugiado para protegerse de la nevada. Detenido junto con Bautista Álvarez, ambos fueron procesados y condenados a muerte. Bautista fue ejecutado y Manolín el de Llorío, con 27 años, y a quien la pena capital le acabó siendo conmutada por cadena perpetua, emprendió un largo itinerario por diversos presidios: Pola de Laviana, Oviedo y Burgos (en el que permaneció 13 años), Santoña, Madrid, Guadalajara y Gijón.
A fines de 1964 fue puesto en libertad y sobrevivió dedicándose a la venta ambulante y como cobrador de seguros. Nunca abandonó la militancia comunista y fue, hasta el final del franquismo, repartidor clandestino de Mundo Obrero, el órgano oficial del Partido Comunista, por los valles mineros del Caudal y del Nalón. Y en las primeras elecciones municipales democráticas, en 1979, fue uno de los cinco concejales electos por el Partido Comunista de Asturias en Laviana. La actual crisis económica la interpretó como "un proceso de descomposición del sistema". "El capitalismo", dijo en sus últimas declaraciones públicas,"es el culpable de la crisis por su avaricia y porque es insaciable. El capitalismo debe cambiar forzosamente y avanzar hacia su disolución. Hay que seguir luchando. En el mundo sigue habiendo injusticias que tienen que acabarse".

Fuente: El País, JAVIER CUARTAS 18/09/2011

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