jueves, 8 de septiembre de 2011

Párrafos de “Fabulosas narraciones por historias” / Antonio Orejudo



“Lo único que no me gustaba de Ramón era precisamente aquello por lo que ha pasado a la historia, por sus famosísimas greguerías, que me resultan redichas y repipis, y que además se las copió a Jules Renard. Ramón era muy buen articulista. Su ingenio tenía la medida de una cuartilla, dos a lo sumo. Ése era su género; cuando pasaba de ahí, lo estropeaba todo. En el libro “El doctor inverosímil”, habla por boca de todos los personajes, y lógicamente todos ellos se expresan del mismo modo. ¡Si hasta son laístas como él!”



“El escándalo es por eso un instrumento óptimo para denunciar las desigualdades sociales y la influencia embrutecedora de la religión y el militarismo. El escándalo es un arma eficaz para hacer aparecer los resortes secretos y odiosos del sistema que hay que derribar.”




“La oscuridad suele encubrir incompetencia. Un arte que necesita consumidores activos me parece fraudulento, como me lo parecería un restaurante que obligara a cocinar a sus clientes.”




“No se vivía mal en aquella comuna, pero había algo que no soportaba: nadie limpiaba el retrete. En una de las asambleas que celebraban semanalmente propuso acordar un turno de limpieza, pero le contestaron que las ideas de turno y el concepto de orden, implícito en la idea de turno, así como el tema limpieza, eran falacias que la burguesía había creado para perpetuarse. Él se definió cercano a la utopía “retrete sin mierda”, que ellos calificaron de ambición pequeño burguesa y estéril para la clase trabajadora por cuanto distraía al ser humano de los verdaderos problemas sociales. Después de una votación se decidió que el retrete siguiera sucio. Ahí fue cuando empezó a pensar en abandonarlos. Sin embargo, no tomó la decisión hasta más tarde, cuando se enteró de que su novia se acostaba con todos los de la comuna siguiendo un orden o turno implícito en la idea de orden. Se puso hecho un basilisco. Los camaradas le dijeron que era un revisionista y le intentaron calmar recordándole que la idea de propiedad era una mentira burguesa que limitaba a los hombres y los hacía infelices. Él dijo que lo que lo hacía infeliz a él era que se pasaran por la piedra a su novia cuando él no estaba. No quiso discutir más. Puso en práctica lo aprendido sobre la violencia y el caos y se lió a hostias con todos. Se armó tal cristo que al final llegó la policía y los desarticuló.”


“Los ricos siempre han permitido la existencia de artistas y de intelectuales disidentes porque les divierten, porque están ahítos de poder y de placer y buscan secretos vitales desconocidos para ellos, que les libren de tanto hastío. Los escritores, los poetas, los pensadores y los artistas somos como los enanos de Velázquez. La única actitud revolucionaria es no publicar, renunciar a divertir a esa gentuza, no seguirles el juego, dejarles que se ahoguen en su desidia y en su mierda. Yo sigo escribiendo porque me divierto mucho haciéndolo. He debido de terminar dos o tres obras y algunos libros de poemas, pero lo he quemado todo. No publicaré jamás y tampoco les divertiré cuando me muera. Solo quiero que se jodan.”



Antonio Orejudo  (Fabulosas narraciones por historias)



 

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