lunes, 31 de octubre de 2011

Franz Kafka / Diarios



1922
17 de enero.

Más o menos lo mismo.




1922
18 de enero.
(…)
Un momento de reflexión: Date por satisfecho, aprende (aprende a tus cuarenta años) a recrearte en el momento (la verdad es que alguna vez pudiste hacerlo). Sí, en el momento, en el  terrible momento. No es terrible; solo el miedo al futuro lo hace terrible, y quizá también el mirar atrás. ¿Qué has hecho con el don del sexo? Se ha malogrado, acabarán diciendo, y eso será todo. Y tan fácil como hubiera sido lograr algo. La verdad es que una insignificancia, algo ni siquiera perceptible, lo ha decidido todo. ¿Qué quieres descubrir con esto? Así ha ocurrido también en las grandes batallas de la historia universal. Las insignificancias deciden sobre las insignificancias. (…)



1922
20 de enero
(…)
La vida tiene tanto poder de convicción, que no deja lugar para la razón y la sin razón. Del mismo modo que tú, en el momento desesperado de la muerte, no podrás meditar en la razón y en la sinrazón, tampoco podrás hacerlo en la desesperación de la vida…




1922
21 de enero
(…)
Sin antepasados, sin matrimonio, sin descendientes, con unas ganas tremendas de tener antepasados, de casarme, de tener descendencia. Todos me tienden la mano: los antepasados, el matrimonio y la descendencia, pero están demasiado lejos para mí.
Para todo hay sucedáneos artificiales y lamentables: para los antepasados, el matrimonio y la descendencia. De una forma convulsiva, uno se agarra a ellos, y si no le han destruido ya esas mismas convulsiones, sucumbirá por lo lamentable del sucedáneo.


(Franz Kafka, DIARIOS)



***

2 comentarios:

  1. Lamentablemente no dispongo de los datos de sus autores, son fotos tomadas arbitrariamente de la red desde hace años y desgraciadamente en su mayoría sin el acompañamiento de los datos de autoría.

    Un saludo.

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