martes, 22 de noviembre de 2011

Párrafos de… “Dibujos animados” (Félix Romeo)






“ 6

Mi hermano dormía arriba y yo dormía abajo. Yo soñaba los sueños de mi hermano. Mi hermano soñaba sueños extraños. Y yo los soñaba la noche siguiente. Mi hermano contaba sus sueños por la mañana. Los contaba mientras desayunábamos. Y yo soñaba por la noche lo que mi hermano había contado. Yo vivía con los sueños de mi hermano. Yo no podía contar mis sueños y tenía que inventar nuevos sueños. Mis sueños inventados siempre pasaban en la vieja casa. Cuando todavía no soñaba los sueños de mi hermano.”

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“30

Estaba en un hotel de carretera, con mi tío. Íbamos a Petrel a ver a dos curanderos: Lola y Paco. Íbamos mi abuela, mi madre, mi tío y yo. Íbamos para que Paco y Lola curaran a mi abuela. Mi madre les tenía mucha fe cuando se acordaba. En el Pronto salían las curaciones de Paco y Lola todas las semanas: un tipo que había vuelto a andar después de que le pasara un tráiler por encima, un sordo de nacimiento que ahora era capaz de distinguir el sonido de un pájaro a dos kilómetros, separación de siameses y cosas así. Habían separado a dos siameses unidos por la cabeza. Fuimos a ver a Paco y Lola porque habían devuelto la memoria y el habla a un tipo de Játiva. Con solo probar el agua de Paco y Lola.

No dormí en toda la noche. No había dormido nunca en un hotel. Por la tarde habíamos estado a punto de estrellarnos contra otro coche. Se oían los camiones. Y la lluvia.

Llegamos a Petrel y fuimos a casa de Paco y Lola. Las paredes estaban llenas de imágenes de santos y de vírgenes y de páginas del Pronto. En el suelo había un cacharro donde la gente echaba dinero. Había un montón de gente. Y un montón de dinero. Todos tenían devoción a Paco y Lola tocaban a los enfermos y daban caramelos y daban agua. Para bañarse y para beber y para todo.

Volvimos con cinco o diez o quince kilos de caramelos y ochenta litros de agua. No se podía llenar ni una bañera pero cargamos las garrafas en el coche. Los caramelos eran de anís, asquerosos. Mi abuela les echó unos billetes en el cacharro. Paco era gordo y Lola era gorda. Tiempo después dejaron de aparecer en el Pronto. Mi madre regaba las plantas con el agua bendecida por Paco y Lola. El ficus aguantó una buena temporada.

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“125

No dibujé a mi padre. Dibujé a toda mi familia y a mis tíos y a mis abuelos y a primos lejanos. Y allí no estaba mi padre. Don Otilio miró el dibujo y me preguntó: “¿No tienes papá?” Yo le miré y le dije que sí tenía papá. Y luego llamaron a mis padres. Y el psicólogo estuvo hablando con ellos. A mi padre se le hundieron los ojos en la tierra. Durante unos meses. Estaba como huido. Como si quisiera imitar la familia del dibujo. Mi madre no decía nada. “


Félix Romeo   (Dibujos animados)


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