viernes, 30 de diciembre de 2011

César Vallejo / Espergesia






Espergesia



Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
 Todos saben que vivo,
 que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
 Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.



Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
 el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
 Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.



Hermano, escucha, escucha...
 Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
 sin dejar eneros.
 Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.



Todos saben que vivo,
 que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
 oscuro sinsabor de féretro,
 luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.



Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
 y la Sombra gorda...
 Y no saben que el Misterio sintetiza...
 que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
 grave.



César Vallejo



Fuente: El poeta ocasional


***

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