domingo, 18 de diciembre de 2011

Plaza Tahrir



























Desde hoy hay una muesca más en mi memoria. Se trata de una pieza de lencería femenina, un sujetador azul. Pertenece a una mujer sin rostro, sin nombre y mucho me temo que sin vida. Aunque realmente es una mujer con millones de rostros, y de nombres y de vidas. Ella estaba acampada en la plaza de Tahrir, con otras mujeres y otros hombres, pidiendo libertad. La policía y el ejército egipcio han entrado en la plaza, la han golpeado, la han pateado, la han arrastrado por el suelo y la han matado. A esta hora se habla de decenas de muertos y de centenares de heridos. Han quemado las tiendas de acampada y han sembrado de fuego y de sangre la plaza símbolo de la revolución egipcia. El ejército egipcio está asesinando a su propio pueblo, en estas entrañables fechas y frente a los ojos del mundo. Pero me parece que en esta ocasión la OTAN no bombardeará a esos tiranos, por una sencilla razón, esos hijos de puta, son nuestros hijos de puta… ¿Capisci?
Venga, todos a comer turrón que esto no va con nosotros.

ELOTROOTRO





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