jueves, 28 de julio de 2011

Submundo / Don DeLillo





(…)
-A veces pienso que la educación que dispensamos es más apropiada para tipos de cincuenta años que piensan que se han equivocado con su vida la primera vez. Demasiados conceptos abstractos. Verdades eternas a diestro y siniestro. Uno aprovecharía más el tiempo mirándose los zapatos y enumerando las partes. Y tú en especial, Shay, viniendo de donde vienes.
Aquello pareció animarle. Se inclinó sobre la mesa y escrutó, ésa es la palabra, mis botas húmedas.
-Qué feas son, ¿verdad?
-Sí que lo son.
-Enumera sus partes. Adelante. Aquí no somos tiquismiquis. No somos tan intelectualmente esnobs que no podamos poner a prueba a un alumno cara a cara.
-Que enumere las partes –dije-. De acuerdo. Cordones.
-Cordones. Uno en cada bota. Sigue.
Alcé un pie del suelo y lo hice girar torpemente.
-Suela y tacón.
-Sí, continúa.



Volvió a depositar el pie en el suelo y contemplé la bota, que se me antojaba tan poco reveladora como un simple receptáculo cerrado de color marrón.
-Continúa, muchacho.
-No queda mucho más que nombrar, ¿no cree? La parte de arriba y la parte de delante.
-La parte de arriba y la parte de delante. Es como para echarse a llorar.
-La parte redonda de delante.
-Eres tan elocuente que tendré que detenerme un instante para recobrar la compostura. Has nombrado los cordones. ¿Cómo se llama lo que hay bajo los cordones?
-La lengüeta.
-¿Y pues?
-Sabía el nombre. Es sólo que no la veía.
Aparatosamente, se inclinó aún más sobre la mesa, sentándose de nuevo en la silla giratoria, mirándome de nuevo, girando una cuarta parte de círculo con ademán decisivo y alzando la pierna derecha lo suficiente como para que el pie, el zapato, se apoyaran sobre el borde de la mesa.
Un zapato negro de religioso, normal y corriente.
-De acuerdo –dijo-. Tenemos claro lo de la suela y el tacón.
-Sí.
-Y hemos identificado la lengüeta y los cordones.
-Sí –dije yo.




Deslizó el dedo a lo largo de una pieza de cuero que recorría la parte superior del calzado hasta terminar debajo del cordón.
-¿Qué es? –dije.
-Dímelo tú. ¿Qué es?
-No lo sé.
-Es la vuelta.
-La vuelta.
-La vuelta. Y esta sección rígida que hay sobre el talón es la contra.
-Eso es la contra.
-Y esta pieza que hay en medio, entre la vuelta y el trozo que bordea la suela. Eso es el cuarto.
-El cuarto –dije.
-Y la pieza que hay sobre la suela. Eso es el cinto. Dilo, muchacho.
-El cinto.
-Hay que ver cómo se disfrazan las cosas más cotidianas. Porque no sabemos cómo se llaman. ¿Cómo se llama el sitio por dónde pasas los cordones?
-Eso debería saberlo.
-Claro que lo sabes. Las perforaciones que hay a ambos lados de la lengüeta.
-No logro acordarme de la palabra. Ojete.
-Quizá te perdone la vida, después de todo.
-Los ojetes.
-Sí. ¿Y las fundas de metal que hay en los extremos del lazo?
Golpeó el extremo del cordón con la uña del dedo medio.
-Eso no lo adivino ni en mil años.
-El herrete.
-Ni en mil años.
-Herrete o cabete.
-Herrete –dije yo.
-Y el pequeño anillo de metal que refuerza el borde del ojete a través del que pasa el herrete. Esto que estamos haciendo es física del lenguaje, Shay.
-El pequeño anillo de metal.
-¿Lo ves?
-Sí.
-Eso es la virola –dijo.
-Dios mío.
-La virola. Apréndelo, sábelo y ámalo.
-Me estoy volviendo loco.
-Esto es la sabiduría arcana y definitiva. Y cuando llevo mis zapatos al zapatero y él los pone sobre el soporte para repararlos, ya sabes, esa pieza con forma de pie. ¿Cómo se llama eso?
-No lo sé.
-La horma.
-Me va a estallar la cabeza.
-Las cosas más cotidianas representan los conocimientos más olvidados. Esos nombres son fundamentales para tu progreso. Las cosas cotidianas. Si no fueran tan importantes no los definiríamos con un latinajo tan magnífico. Dilo –dijo.
-Cotidiano.
-Una palabra extraordinaria que sugiere la profundidad y el alcance de lo habitual…


Don DeLillo  (Submundo)

Kavafis




EL OLVIDO

Encerradas en un invernadero,
bajo el cristal, las flores olvidan
que la luz del sol existe
y cómo temblaban bajo el rocío.

Constantino Kavafis

Otrerías

miércoles, 27 de julio de 2011

Günter Grass

Un Nobel contra el Sistema.

La piedra de Sísifo





(…)
 Al fin y al cabo, esta asamblea está bajo la advocación de Albert Camus, escritor y filósofo, y, con el lema "Hombre feliz" ha elegido como santo patrón a quien, desde los años cincuenta del pasado siglo, es mi único santo. En él, que blasfemaba contra los dioses, yo podía confiar siempre: san Sísifo.
Camus nos lo interpretó, a él y a su mito, de una forma nueva. Simplemente el hecho de que su ensayo, tan conciso de contenido como largo de efectos, fuera escrito en medio de las tribulaciones de la ocupación alemana y publicado en 1942 en París por la Librairie Gallimard, es decir, llegara a los lectores en tiempo de guerra, cuando Francia vacilaba entre la resistencia y la colaboración, es una prueba más de lo que pudo inducir a Camus a convertir plásticamente en concepto lo absurdo del acontecer mundial: la piedra sin descanso.
 (…)...terremotos y tsunamis provocaron en el lejano Japón una catástrofe nuclear, que inmediatamente nos recordó las ruinas del reactor de Chernóbil, hace tiempo apartadas de nuestra mente, y convirtieron las elecciones regionales en acontecimientos capitales. Y mientras todavía Fukushima nos servía, como se dice en la jerga periodística, para "abrir boca", las revueltas populares en el norte de África, desde Túnez y Egipto hasta Libia y Siria, reclamaban su lugar en las primeras páginas, mientras que las actuaciones de un ministro de Asuntos Exteriores ponían en apuros a los seguidores que aún quedaban en su partido. Y ahora es la crisis griega, que se cuece desde hace años, la que sobrevive a todo lo que ha pasado y que -lo que también se aplica a Fukushima- gravitará sobre el futuro, asfixiada por normas coercitivas y conjuras europeas.

Y todo lo demás que ha habido y seguirá habiendo: unos precios de la gasolina que compiten arbitrariamente, la miseria de los refugiados, bodas principescas, pescadores convertidos en piratas y un cambio climático que ha pasado a segundo plano, aunque viene produciéndose desde hace años, con sus fenómenos concomitantes, arrojando dudas fundadas sobre la continuación de la especie humana.
(…) Recientemente estuve en Greifswald, ciudad natal del escritor Wolfgang Koeppen. A lo largo de varios actos, su novela El invernadero, que trata del Bundestag alemán en los primeros años cincuenta del pasado siglo, dio motivo y combustible suficiente para tomar conciencia crítica de las representaciones de intereses, o sea, los lobbies, en una sociedad que se considera pluralista. Esos lobbies y su codicia existen, mirando solo a la República Federal, desde el principio mismo. Desde el asunto Flick, pasando por las maquinaciones de Kohl, el canciller de las donaciones, hasta las actividades chantajísticas del lobby nuclear, de los grupos de la industria farmacéutica, de las asociaciones de médicos y farmacéuticos y de los seguros de enfermedad, que hasta hoy impiden una reforma sanitaria socialmente sostenible.

No en último lugar figuran los todopoderosos bancos, cuya actividad extorsionadora toma entre tanto como rehén al Parlamento electo y al Gobierno. Los bancos hacen de destino, de destino inexorable. Tienen su propia vida. Sus juntas directivas y grandes accionistas se organizan en una sociedad paralela. Las repercusiones de su gestión financiera basada en el riesgo recaerán en definitiva sobre los ciudadanos como contribuyentes. Somos nosotros los que respondemos por los bancos, cuyas fosas de miles de millones están siempre hambrientas.
Naturalmente, también los diarios y semanarios, es decir, los periodistas, están expuestos a esa omnipotencia. No hace falta ya ninguna censura pasada de moda, basta la mera concesión o denegación de anuncios para chantajear a una prensa escrita cuya existencia peligra de todos modos. Sin embargo -a pesar de consignas de silencio subliminales-, será necesario, mediante un periodismo concienzudo, llegar al fondo de las cosas, informando a la opinión pública sobre el ejercicio ilegítimo del poder de los lobbies. Ese poder amenaza la democracia mucho más que los peligros histéricamente invocados que, al estilo de Thilo Sarrazin, difunden espanto y miedo. Resta credibilidad a los parlamentarios y al Gobierno. Contribuye a que aumente la abstención electoral. Y como no se puede eliminar, porque las representaciones de intereses tienen su razón de ser, hay que establecer límites severos, aunque sea en forma de una milla prohibida en torno al Bundestag, a fin de mantener al ejército de presionadores a una distancia razonable. Tampoco es de recibo que haya políticos, entre ellos de alto nivel, que apenas se han liberado de su cargo como de un fardo molesto, ocupan puestos generosamente dotados en la dirección de consorcios y de asociaciones de intereses.


Otro ejemplo de opinión pública insuficientemente informada apareció ya al principio de mi intervención. Se trata del servicio militar obligatorio que liquidó por sorpresa el polifacético Guttenberg. Sin duda leo cada vez más artículos sobre lo difícil que es reclutar suficientes soldados profesionales y voluntarios a plazo, sin duda existe preocupación por qué juramento y en qué forma tendrán que prestarlo los mercenarios, sin duda tendrá que lamentar el ministro de Defensa haber recibido de su predecesor solo una chapuza, pero casi nadie se da o quiere darse cuenta de lo que significa despedirnos de los "ciudadanos de uniforme" y tratar en el futuro con unas fuerzas armadas que, como enseña la experiencia, tienen todas las probabilidades de convertirse, en calidad de ejército mercenario, en un Estado dentro del Estado.



(…) Aquí resulta ineludible citar otros ejemplos que evidencian lo que se está descuidando y, además de otras cosas, sigue siendo tarea de los periodistas: poner el dedo en la llaga mientras sigue abierta. Hablo de las consecuencias de la apresurada realización de la unidad alemana, exclusivamente con arreglo a intereses y criterios de la Alemania occidental. Han pasado más de veinte años y el autobombo fue seguido de las oportunas celebraciones. Sin embargo, quien se fije o esté dispuesto a fijarse podrá ver lo que ya entonces era previsible, pero ahora se ha hecho realidad en mayor grado: el Este es propiedad del Oeste. La degradación social de los ciudadanos de la antigua República Democrática Alemana y sus descendientes a alemanes de segunda se ha hecho tan real que, cada vez más, los jóvenes dejan sus comunidades y ciudades, grandes o pequeñas, para irse al Oeste. Algunas regiones comienzan a despoblarse. Y con harta frecuencia son los radicales de derechas los que se quedan, se enquistan en hordas y marcan el tono en las regiones abandonadas, de una forma inconfundible. La opinión pública sabe poco de ello, y cuando lo sabe, es sin llegar al fondo.
 
 



(…) Sin embargo, como en la actualidad, en relación con la persistente crisis de Grecia, se recomienda como panacea confiar a una Treuhand [agencia que supervisó la privatización de las empresas públicas del Este tras la caída del régimen comunista] propiedades del Estado griego y comercializarlas según las reglas de la privatización, debería merecerles la pena a ustedes, reunidos aquí como periodistas críticos, echar una ojeada retrospectiva a aquella Treuhand que hace veinte años, sin control parlamentario, liquidó, como empresa semicriminal, todo lo que llevaba el título de "propiedad del pueblo", vendiéndolo a cazadores de gangas del Oeste; las consecuencias se hacen sentir hasta hoy, pero, al parecer, se ignoran por consenso.
Sé que la oleada de noticias cotidianas, reforzada por el desagüe de Internet, abruma a quien quiere estar informado. Ya se ofrecen a unos consumidores saturados espacios de huida virtuales. (…)
La deriva disgregadora hacia una sociedad de clases con una mayoría que se va empobreciendo y una clase alta y rica que se va separando, la montaña de deudas, cuya cumbre se ha cubierto entre tanto por una nube de ceros, la incapacidad e impotencia demostradas de los parlamentarios electos frente al poder concentrado de las asociaciones de intereses y, no en último lugar, el estrangulamiento por los bancos hacen urgente, en mi opinión, hacer algo hasta ahora impronunciable: poner en tela de juicio el sistema.



No teman. No voy a hacer un llamamiento a la revolución. En lo que a Europa se refiere, la revolución se produjo por última vez en el siglo XX, y por cierto en plural, con los resultados conocidos, entre los que estuvieron contrarrevoluciones y genocidios. Se trata más bien, desde el interior de toda la sociedad, de formular, como entre tanto hacen muchos ciudadanos, preguntas reivindicativas: ¿es asumible aún un sistema capitalista que se prescribe forzosamente a la democracia, en el que la economía financiera se ha separado en gran parte de la economía real, aunque la amenace una y otra vez con crisis de fabricación doméstica? ¿Deben seguir siendo válidos para nosotros artículos de fe como mercado, consumo y beneficio, sustitutivos de la religión?
Para mí, en cualquier caso, es evidente que el sistema capitalista, fomentado por el neoliberalismo y sin alternativa, tal como se nos presenta, ha degenerado en una maquinaria de destrucción del capital y, lejos de la economía social de mercado en otro tiempo exitosa, solo se complace en sí mismo; es un Moloc, asocial y no refrenado eficazmente por ninguna ley. (…)



Una cosa me parece segura: si las democracias occidentales demuestran ser incapaces de hacer frente con reformas fundamentales a los peligros reales inminentes y a los previsibles, no podrán soportar lo que en los próximos años resultará ineludible: crisis que empollarán otras crisis, el aumento irrefrenable de la población mundial, los flujos de refugiados desencadenados por la falta de agua, el hambre y el empobrecimiento, y el cambio climático fabricado por el hombre. Sin embargo, una desintegración del orden democrático haría surgir -de lo que hay suficientes ejemplos- un vacío que podrían ocupar fuerzas cuya descripción rebasa nuestra imaginación, por mucho que seamos gatos escaldados y estemos marcados por las consecuencias todavía visibles del fascismo y el estalinismo.
¿Exagero? Si lo hago, no lo suficiente. Con ayuda de solo algunos ejemplos había que hacer visibles los puntos ciegos. Que no faltan. Además habría que quejarse del poder de los consorcios en el ámbito de la prensa, de las inefables tertulias de la televisión pública y del oportunismo hoy socialmente aceptable, tal como se difunde a diario con la tinta fresca. (…)


Más bien parece apropiado citar otra vez al santo patrón de esta conferencia. Cuando yo era joven, y durante los primeros años de la posguerra trataba de orientarme en un entorno destruido por el desvarío ideológico, se me presentó la variedad francesa del existencialismo. Estaba casi de moda dárselas de existencialista y vestirse de oscuro. Y especialmente era la disputa entre Sartre y Camus la que salpicaba por encima de la frontera, llegando a los talleres de la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, en la que yo aprendía mi primera profesión de escultor, y donde provocaba debates que, naturalmente, eran muy enconados. La ignorancia no impedía apasionarse y vociferar. Solo más tarde me decidí por Camus. Me impresionó su visión del hombre rebelde, es decir, su defensa de la oposición permanente. Cuando más o menos a mediados de los cincuenta apareció El mito de Sísifo en traducción alemana, fueron sus frases las que me mostraron el camino. Por ejemplo, la definición de felicidad: "Hace del destino un asunto del hombre, que debe ser resuelto por los hombres". A la que se añade la hermosa certeza: "Las verdades aplastantes perecen al ser reconocidas".
Supongo que esas ideas resultarán también adecuadas para determinar su trabajo de periodistas. Solo tenemos este mundo. Y como la existencia de la especie humana en el planeta azul es de fecha reciente y su duración depende de lo que hagamos o dejemos de hacer, somos responsables de su estado. Lo hemos desfigurado en gran medida, lo hemos sobreexplotado y dejaremos a nuestros descendientes una carga hereditaria inevitable. De forma que hay que reconocer y nombrar esas y otras verdades. Hay que hacer rodar las piedras. A ese trabajo forzado para toda la vida nos anima Albert Camus. Dice: "La lucha misma hacia las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz".
© Günter Grass, 2011. Traducción de Miguel Sáenz.


El artículo completo aquí:

 

Brecht





Visita a los poetas desterrados

Cuando, en sueños, entró en la cabaña de los poetas
desterrados, situada junto a la que habitan
los maestros desterrados –de ella le llegaron
risas y discusiones-, apareció en la puerta
Ovidio y le dijo bajando la voz:
“Mejor que no te sientes todavía. No has muerto aún. Quién
     sabe
si todavía volverás a casa. Y sin que cambie nada
sino tú mismo.” Mas, con una mirada consoladora,
Po Chu-i se acercó y, sonriendo, dijo: “El rigor
se lo ha ganado todo el que citó una sola vez la injusticia.”
Y su amigo Tu-fu dijo, tranquilo: “¿Comprendes? El destierro
no es el lugar donde donde se olvida la soberbia.” Pero, más
     terrenal,
se acercó el andrajoso Villon y preguntó: “¿Cuántas
puertas tiene la casa donde vives?” Y Dante, cogiéndole del
     brazo,
le llevó aparte, murmurándole: “Esos versos tuyos
están llenos de imperfecciones, amigo: piensa
que todo está contra ti.” Y Voltaire le gritó desde lejos:
“¡Preocúpate del dinero o te matan de hambre1”
“¡Y mezcla alguna que otra broma!”, gritó Heine. “Es
     inútil”,
gruñó Shakespeare. Cuando llegó el rey Jacobo
tampoco yo pude escribir más.” “Si llegas al proceso,
búscate un sinvergüenza de abogado”, clamó Eurípides,
“porque él conocerá los agujeros de la red de las leyes”. La
     carcajada
duraba todavía, cuando de un oscuro rincón
llegó un grito: “Eh, tú, ¿también se saben
de memoria tus versos?” “¿Y se salvarán de la persecución
los que se los saben?” “Ésos”, dijo Dante en voz baja,
“son los olvidados. No sólo
los cuerpos, sino también las obras les destruyen.”
Cesaron las risas. Nadie se atrevía a mirar. El recién llegado
se había puesto pálido.

Bertolt Brecht

Otrerías

martes, 26 de julio de 2011

15-M: Illa, illa, illa...





Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.
(Mahatma Gandhi)



Al 15-M lo ignoraron, en sus comienzos,  durante muy poco tiempo. A la planta noble del poder solo llegan noticias que puedan afectar a los auténticos intereses patrióticos, es decir a “sus” monederos. De hecho el final de eso que ellos llaman campaña electoral fue patético. Zapatero declarando en su último mitin, supongo que a la luz de las encuestas que le confirmaban el batacazo de su negociete, que si él tuviese 25 años estaría en la Puerta del Sol y por el mismo lado pero jugando su contra-papel en el guiñol, los fachas del PP exigiendo más policía y más mano dura con ese “hatajo de mastuerzos” (Fernando Savater dixit). Por cierto, a este “filósofo” voy a tratar de no volver a nombrarlo nunca más en este Blog. Qué asco de tío.




Dije aquí en su día que esta gentuza que nos saquea se empezaba a poner nerviosa, así que la fase de risitas que es en la que estamos a mí  me parece que tiene un tonito “histérico”, vamos que no creo que el asunto, en la intimidad, les haga mucha gracia.

Los impresentables intentos del gobierno de Artur Mas de “criminalizar” al 15-M y trazar rayas rojas que a estas alturas ya parece evidente que solo fueron traspasadas por los “provocadores” infiltrados por su propia  policía nos indican a las claras que el sucio periodo de descrédito y ataque no ha hecho más que comenzar.



Paralelamente resulta conmovedor escuchar las declaraciones “afectuosas” de ciertos “personajes de prestigio”. Pau Gasol lo mismo intervino en la tomadura de pelo de la campaña de “estoloarreglamosentretodos” que ahora se descuelga con sus simpatías por el 15-M. La ex de Amancio Ortega, una de las grandes fortunas del mundo, también “apoya” a los indignados; pero que se sepa los orígenes de su “indigna” fortuna no le causan ningún desasosiego. Y qué me dicen del marido de Almu, el jurado- poeta- jurado-emperador del soneto que se plantó en Sol y se sentó en el sillón de los mayores como el que va al zoológico a ver cómo escupen los simios. Y, no contento “con la experiencia poética” unos días después se autoconvoca con el grupito mafioso “artístico habitual” y redactan un manifiesto para “reinventar la izquierda” ahora que han perdido las cejas de las subvenciones. Ni en esto es original el versificador,  la receta ya la sugirió ese monstruo de la desinformación, ahora bloguero, apellidado Gabilondo, de los Gabilondo de Donosti, ¡la hostia!, casualmente igual que el “panoli” que administra el Ministerio “Viva Bolonia”. La lista de hipócritas y caraduras oportunistas que “de palabra” y frente a la galería ofrece su solidaridad sería interminable y para cualquier estómago de mastuerzo: insoportable, así que…




La manifestación del 25 de julio bien, gracias. Pero hete aquí que en una asamblea que se celebraba en el retiro aparece por sorpresa un premio Nobel ( no seáis mal pensados, no se trata de Super Mario, él tiene un caché que solo podría pagar la ex de Ortega y no es el caso), como lo leen:
“El premio Nobel de economía Stiglitz hizo un discurso breve en el que empezó por defender la necesidad de regular los mercados: "La crisis económica ha demostrado los problemas que sufre actualmente el capitalismo con unos mercados que se rigen sin regulación. La experiencia de las últimas tres décadas nos demuestra que hay una necesidad de que los Estados recuperen un papel importante y de que se regulen los mercados….el problema irá a peor porque se están aplicando políticas de austeridad y reducción de impuestos".
…lanzó un cariñoso mensaje de apoyo a los indignados: "Veo aquí una energía muy reconfortante y espero que la uséis de forma constructiva. No se pueden cambiar las malas ideas por la ausencia de ideas, sino que hay que buscar buenas ideas. Y para traerlas al debate público hace falta mucha organización y liderazgo. Va a ser una lucha dura porque estas malas ideas están muy asentadas en el discurso político y económico dominante. En estos momentos tenemos una gran oportunidad de unir la ciencia económica con el compromiso y la justicia social y crear una nueva economía. Os deseo la mejor suerte".



Bueno menos da una piedra podríamos pensar a bote pronto, pero cuidado. Nuestro “periódico guía” le ha dado una relevancia a la intervención del Nobel que, por ejemplo,  le negó a la intervención de Agustín García Calvo o a la de Carlos Taibo.  ¿Por qué? Seguro que por que no se enteraron o no llegaron a tiempo o no les pareció interesante o no eran, su contenido, lo suficientemente “reformista”. Yo voto, ahora sí, por esto último. Desde su nacimiento el grupo PRISA siempre ha sido la cara “progre” del poder. Los más plurales, los más tolerantes, los más…eficaces valedores del poder frente a los intentos de cuestionar “de raíz” el sistema capitalista. Son especialistas en desactivar, desacreditar, denigrar y aplastar cualquier opción que, aunque sea remotamente, pueda perjudicar los intereses del “MERCADO”.
García Calvo denuncia “la engañifa llamada futuro” utilizada para clavarnos por la espalda “un presente”, es decir “toda una vida”, de esclavitud. Y Taibo nos pone de ejemplo el “agujero” de la Caja de Castilla la Mancha para que nos hagamos una ligera idea de las dimensiones de esta gran estafa a la que llaman “Crisis”. Cada uno a su manera, apunta al núcleo del sistema, ese que tanto le gusta al principito, para señalar claramente que éste no tiene cura por la vía de la reforma, ya que la injusticia forma lo fundamental de su naturaleza, sino únicamente por medio de un cambio radical. Sí leen de nuevo al Nobel “reformista” podrán observar por qué él sí ocupa la portada del diario portavoz del MERCADO…si no estuviese tan encabronado me partiría de risa.



Y además de que sigue creciendo la participación y el entusiasmo y las ganas de cambiar las cosas nosotros mismos, la poesía sigue en vanguardia:
“No es una crisis, es que ya no te quiero”.
(Es la ruptura, estúpido).
ELOTRO

Lao Tse, Roth, Handke...




Viaje alrededor
 "Sin salir de la puerta se conoce el mundo. Sin mirar por la ventana se ven los caminos del cielo. Cuanto más lejos se sale, menos se aprende".
(Lao Tse.)
“Quédate en casa mirando la tele; cualquier canal.”
(ELOTRO)
“Sin condón.”
(Benedicto XVI)



“Ya no era un hombre impotente ante algo tan elemental como orinar en un recipiente. Controlar la propia vejiga…¿quién entre los enteros y sanos considera jamás la libertad que eso concede, o la angustiosa vulnerabilidad que su pérdida puede imponer incluso a la persona más segura de sí misma? Yo, que nunca había pensado en esos términos, que desde los doce años de edad me empeñé en ser peculiar y me encantaban todos aquellos rasgos míos que se salieran de lo corriente…ahora podría ser como todo el mundo.
Como si la sombra de la humillación que siempre se cierne sobre nosotros no fuese, en realidad, lo que nos vincula a todos los demás.”

Philip Roth  (Sale el espectro)



"Escribir puede ser un intento de conquistar el mundo. Retener con palabras lo existente que se ha vuelto habitual con el uso diario (...), recogerlo con un lenguaje que agudiza la atención (...), significa volver a apresar el mundo que estaba ya medio olvidado, y reanimarlo con los sentidos".

Peter Handke  (Los avispones)

Seamus Heaney / Norte




DUBLÍN VIKINGO: PRUEBAS

I

PODRÍA ser un hueso de mandíbula,
una costilla o un trozo
de un material más fuerte:
de cualquier modo, un fino trazo

fue grabado, una jaula
o enrejado donde hacer conjuros.
Como lengua de niño
que sigue los esfuerzos

de su caligrafía,
como una anguila inmersa
en un cesto de anguilas,
se asombra el trazo de sí mismo

esquivando la mano
que lo alimenta,
un pico en vuelo,
una nariz nadando.



II

Estas son pruebas,
el misterio del oficio
improvisado en hueso:
bestiarios y follaje

elaboradamente entrelazados
como redes viarias
de los ancestros y el comercio.
Que tienen que ser

magnificadas en la exhibición
de manera que la nariz
es una proa migrante
olfateando el Liffey,

pavoneándose hasta el vado,
disimulándose a sí misma
en peines de cuero, alfileres de hueso,
monedas, pesas, platillos de balanza.





III

Como una larga espada
envainada en sus húmedas
arcillas funerarias,
la quilla está varada

en el declive de la ribera,
su casco de tingladillo
vertebrado y plosivo
como Dublín.

Y ahora tenemos a mano
fragmentos de vértebras,
los nervios de las cuadernas,
el húmedo escondite,

y estas pruebas
grabadas por un niño,
un barco alargado, una boyante
línea migratoria.




IV

Que penetra mi escritura,
se vuelve cursiva, desatando
una estela zoomórfica,
un gusano de pensamiento

que sigo hasta el fango.
Soy Hamlet el danés,
el de la calavera, aquél de las parábolas,
el oledor de lo podrido

en el estado, infuso
con sus venenos,
maniatado por fantasmas
y afectos,

crímenes y piedades,
el que tomó conciencia
saltando entre las tumbas,
vacilando, desvariando.




V

Ven a volar conmigo,
ven a olfatear el viento
con la pericia
de los Vikingos-

en buena vecindad, teniendo en cuenta
a asesinos y brujas,
regateadores y usureros,
acaparadores de cicaterías y ganancias.

Con aplomo carnicero
ensancharon tus pulmones
y construyeron alas cálidas
para tus hombros.

Padres de antaño, quedaos con nosotros.
Viejos y astutos asesores
de feudos y de enclaves
para el bosque y la ciudad.



VI

“¿Oíste alguna vez”
dijo Jimmy Farrell
“hablar de aquellas calaveras que tienen
en la ciudad de Dublín?

Calaveras blancas y calaveras negras
y calaveras amarillas, y algunas
con los dientes completos y otras
con solamente uno”,

y compusieron la historia
en la sartén de “un viejo Danés,
quizá se ahogó,
en la Inundación”.

Mis palabras lamen
los muelles de adoquines, y van de caza
ligeras como sandalias
sobre el suelo sembrado de cráneos.

Seamus Heaney  (Norte)

Otrerías

sábado, 23 de julio de 2011

Bolaño, Borges, Sebald...


“Todos terminamos convirtiéndonos en víctimas del objeto de nuestra adoración, tal vez porque toda pasión tiende –con mayor velocidad que el resto de las emociones humanas- a su propio fin, tal vez por la frecuentación excesiva del objeto del deseo.”

Roberto Bolaño



"La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos".
(Borges)




En febrero de 1890, es decir, doce años después de su llegada a Lowestoft y más de quince después de la despedida en la estación de Cracovia, Korzeniowski, que entretanto ha adquirido la nacionalidad británica y la patente de capitán y ha estado en las regiones más apartadas del mundo, regresa por primera vez a Kazimierowska a casa de su tío Tadeusz. En unas notas que tomó mucho más tarde, describe cómo después de breves estancias en Berlín, Varsovia y Lublin llega a la estación ucraniana en la que el cochero y el mayordomo de su tío le están aguardando en un trineo tirado por cuatro caballos bayos, que por lo demás es muy pequeño, casi de juguete. Quedan ocho horas de viaje hasta llegar a Kazimierowska. Cuidadosamente, escribe Korzeniowski, el mayordomo, antes de tomar asiento a mi lado, me envolvió en un abrigo de piel de oso que me llegaba hasta las ountas de los pies y me encasquetó un enorme gorro de piel provisto de orejeras en la cabeza. Cuando el trineo arrancó, comenzó para mí un viaje invernal de retorno a la infancia, acompañado del suave tintineo uniforme de los cascabeles. Con un seguro instinto, el joven cochero, de dieciséis años quizá, encontraba el camino a través de campos interminables, cubiertos de nieve. A una observación por mi parte, continúa Korzeniowski, sobre el admirable sentido de la orientación del cochero, que nunca titubeaba y ni siquiera perdió el camino una sola vez, el mayordomo dijo que él, el joven, era hijo de Josef, el viejo cochero que había llevado siempre a mi abuela Bobrowska, que en paz descanse, y que más tarde había servido con la misma fidelidad al “pane” Tadeusz hasta que la cólera se lo hubo llevado. También su mujer, dijo el mayordomo, había muerto de la enfermedad que se había presentado al romper el hielo, y también una casa entera llena de niños de la que solamente ha sobrevivido este joven sordomudo que está sentado delante de nosotros en el pescante. Nunca se lo había mandado a la escuela y nunca se había contado con que alguna vez pudiera servir para algo hasta que se comprobó que los caballos le seguían como a ningún otro criado. Y cuando contaba once años, aproximadamente, se demostró que en su cabeza tenía el mapa de todo el distrito, con cada una de las revueltas de los caminos, con la misma precisión que si hubiera nacido con él. Jamás, escribe, Korzeniowski a continuación del relato de su acompañante que él mismo vuelve a transmitir, me han llevado mejor que aquella vez hacia el crepúsculo que se extendía a nuestro alrededor.

W.G. Sebald  (Los anillos de Saturno)

Auden



 EL NOVELISTA

Revestido de talento como un uniforme,
el rango de todo poeta es bien conocido;
pueden asombrarnos como una tormenta,
o morir tan jóvenes, o vivir solos durante años.

Pueden lanzarse a la carga cual húsares: pero él
debe esforzarse por dejar atrás su don juvenil y aprender
a ser sencillo y poco elegante, a ser
alguien a quien nadie se plantearía prestar atención.

Pues, para alcanzar su más leve deseo, debe
convertirse en el aburrimiento pleno, sujeto a
dolencias vulgares como el amor, entre los Justos

ser justo, entre los Sucios sucio también,
y sobre la endeblez de su propia persona, si puede,
soportar discretamente todos los agravios del Hombre.

W. H. Auden  (1938)

Otrerías

El 15-M sigue en marcha...

Ellos tienen las televisiones, los periódicos, las radios, los púlpitos…y la policía.
Nosotros…la puta calle.



viernes, 22 de julio de 2011

Lucian Freud (1922 / 2011)





“Quiero que la pintura se convierta en carne, sé que mi idea del retrato se deriva de la insatisfacción que me producen los retratos que se parecen a la gente. Quisiera que los míos fueran retratos de las personas, no “como” ellas. Que no se parezcan al modelo, que “sean” el mismo modelo. En lo que a mí concierne la pintura es la persona. Quiero que eso funcione para mí como lo hace la carne”.




“Me he sentido atraído por muchos artistas y por sus obras: de los egipcios a Grünewald, de Hals al último Vuillard, por Ingres y Rubens, Constable, Chardin, Gericault…una cualidad que todos estos artistas comparten es que me hacen desear volver al trabajo.”



“Mi disciplina consiste en una vida de absoluta autoindulgencia.”




“…parte de mi afición a trabajar a partir de cuerpos desnudos se debe a que puedo ver mas y por eso…ciertas cosas me atraen, un poco como lo que dijo Eliot “Me conmueven las fantasías ensortijadas”…a menudo me atrae lo que está por dentro y por debajo de las cosas y cuando trabajo a partir de una persona puedo tratar algún aspecto que se hace evidente tan sólo con cambiar de perspectiva, porque es algo que me gustaría sacar a la luz.”




–Las mujeres desnudas que aparecen en sus obras son siempre tías corrientes, en cambio los hombres desnudos son siempre gay. ¿Por qué?

-Me atraen las mujeres por naturaleza y los maricones por su valentía.

-¿Le gusta que exista una posibilidad sexual en sus obras?

-Los cuadros que realmente me excitan tienen un elemento erótico, tienden hacia él, no importa cuál sea el tema, Constable, por ejemplo.”





“Yo creo en Velázquez, más totalmente que en cualquier otro artista cuya obra viva para mí. Entiendo la extraña observación de Ortega y Gasset la primera vez que vio “Las Meninas”: Esto no es arte, es la vida perpetuada”.