lunes, 9 de enero de 2012

Álvaro Cunqueiro








LA BAÑERA Y EL DEMONIO


-Esto pasó, ahora va a hacer un año, en el “reame” de Nápoles, en una quinta que llaman Prato Nuovo, y que es de una nipota del Gran Inquisidor, y en esta historia se ve que ni las grandezas humanas se libran del maligno. Parió esta señora nipota, que se llama doña Eleonora, un niño, y lo fueron a bañar en aquella bañera de cristal, que la estrenaban tal día. Y no bien echaron al niño al agua, se disolvió en ella como si fuera de sal o de azúcar. Todo fue un gran grito de pasmo en la quinta, y nadie daba crédito a lo acontecido, pero lo que pasó pasó, y el niñito desapareciera. Hubo que echar aquella agua en el camposanto, y al botellón en que iba le hicieron un entierro a ocho, con música, responsos floreados y el Gran Inquisidor de capa magna. Hace quince días parió de segundas la nipota, y como al que nace hay que bañarlo, volvieron a poner la bañera de cristal, que es una obra antigua de mucho precio, en la cámara de la parida, y estaba el Gran Inquisidor presente, y también el exorcista de Palermo, que es quien les quita el demonio del cuerpo a los Borbones de Nápoles cuando hace falta, que es casi siempre por años bisiestos, y también estaba todo el protomedicato de las Dos Sicilias, y ya iban a bañar al recién, cuando se le pasó a la madre por la imaginación que tenía su señor tío que bendecir la bañera, y aún el Gran Inquisidor no dijera: “In nomine Patris”, ya se quebrara la bañera en mil pedazos, y saliera de ella un mal olor a azufre, y el exorcista de Palermo con el puño curvo de su paraguas tuvo tiempo de coger por el pescuezo al demonio que huía, pero éste se le pudo escurrir, y se perdió por la chimenea. Se supo que la bañera fuera comprada en una abadía muy conocida y de monjas, que llaman Fossano, y que era la bañera que tenían las abadesas para bañarse por Pascua y por San Marín, y las monjas por San Pedro, y que no era tal bañera, sino un demonio que se trocó en ella, para ver a su tiempo a las señoras monjas en cueros vivos.


Álvaro Cunqueiro  (Merlín y familia)



***

No hay comentarios:

Publicar un comentario