domingo, 29 de enero de 2012

BARTLEBY: “PREFERIRÍA NO” / Gilles Deleuze






“La fórmula se presenta en diez circunstancias principales, y en cada una de ellas puede aparecer varias veces, repetida o variada. Bartleby es copista en la oficina del abogado: copia sin cesar, “silenciosa, lívida, mecánicamente”. La primera circunstancia se produce cuando el abogado le dice que coteje,  que relea la copia de los dos amanuenses: PREFERIRÍA NO. La segunda, cuando el abogado le dice que coteje sus propias copias. La tercera, cuando el abogado le invita a cotejarlas con él personalmente, a solas los dos. La cuarta, cuando el abogado pretende mandarle a hacer un recado. La quinta, cuando le pide que vaya a la habitación contigua. La sexta, cuando el abogado quiere entrar en su bufete un domingo por la mañana y se percata de que Bartleby duerme allí. La séptima, cuando el abogado se limita a plantearle una serie de preguntas. La octava, cuando Bartleby ha dejado de copiar, renuncia a copiar lo que sea y el abogado le despide. La novena, cuando el abogado hace un segundo intento de echarle a la calle. La décima, cuando Bartleby ha sido expulsado de la oficina, está sentado en la escalera del descansillo y el abogado, desasosegado, le propone otras ocupaciones inesperadas (llevar las cuentas de una tienda de comestibles, trabajar de camarero, cobrar facturas, hacer de acompañante de un joven de buena familia…). La fórmula crece y prolifera. En cada circunstancia se produce el estupor en el entorno de Bartleby, como si se hubiera dicho ya todo y agotado de golpe también el lenguaje. Con cada circunstancia se tiene la impresión de que el disparate va a más: “no particularmente” el de Bartleby, sino a su alrededor, y en especial el del abogado, que se lanza a hacer insólitas proposiciones e incurre en comportamientos más insólitos aún.
No hay duda, la fórmula es devastadora, hace estragos, y no permite que nada subsista a su paso.”


Gilles Deleuze   (Crítica y Clínica)


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