lunes, 12 de marzo de 2012

Lewis W. Hine / Fotógrafo “sentimental”





 



¿Puede la fotografía cambiar la realidad?
A comienzos del siglo XX,  Lewis W. Hine, pensaba que sí, que la realización y difusión de sus reportajes fotográficos en los que denunciaba la explotación de la mano de obra infantil, de los inmigrantes, de los afroamericanos, en las fábricas y el campo, y en general, sobre los abusos e injusticias que el capitalismo salvaje de la época cometía  con los más débiles, contribuiría a “cambiar las cosas”.  O, por lo menos, a mejorarlas.
 


Pensaba que una vez “dados a conocer”, los abusos y desmanes, la “sociedad” se esforzaría en corregirlos mediante leyes que regularan los derechos de los trabajadores. Parece que eso pensaba y por ello se dedicó en cuerpo y alma a dar testimonio de la explotación y las injusticias sobre las que se asentaba  aquella próspera, pudiente y acomodada sociedad norteamericana. 




La puerta de entrada al paraíso, Ellis Island, bajo la ciega mirada del regalito francés, la Estatua de la Libertad, (algunos fotogramas de Chaplin, recreados en la ficción, claro, resultan hoy impagables, como documento histórico) fue uno de los lugares elegidos por Hine, para fotografiar esos miles de ojos ansiosos, enfebrecidos y anhelantes de “una nueva vida”.  Heine no se limitaba a fotografiar desde la distancia, entablaba conversación con los hombres, las mujeres, los niños y niñas; tomaba notas y estos textos acompañaban, iluminaban, siempre las fotografías. Fue acusado de “sentimentalismo”, como Dickens, pero sus fotos, nada afectadas, son honestas, nítidas y limpias, objetivas en lo que representan y en cómo lo representan, y subjetivas, ¡claro!, en estar allí, en tomar partido a la hora de decidir “qué” fotografiar. (¿O es que los que deciden mirar hacia otra parte, no toman partido?)





Le encargaron fotografiar la construcción del Empire State Building. Esos obreros tomando tranquilamente el bocadillo sobre una viga a 400 metros de altura, que hemos visto tantas veces, son fotografías de Hine. Siempre el trabajador ocupa el centro de su obra; los amos, los del traje y el puro, se ve que desayunaban “más abajo” en el “club”. (Claro que eso corresponde a otra época, miren a Amancio Ortega por ejemplo, que me han contado que desayuna con los niños esclavizados en las fábricas de Zara en Brasil y Marruecos).




Ahora, salvo rarísimas excepciones, (Gervasio Sánchez, S. Salgado…) no hay fotógrafos “sentimentalistas”, ahora se lleva el “artista multimedia” de lo “post” y de lo “after” del vacío cósmico superguay. Además, que ahora todos los trabajadores tienen sus derechos y su teléfono móvil, no te jode.
En fin, que lo de Lewis Hine, estuvo bien, pero en su época, ahora, como que no.
¡Cómo mola: resulta que  tengo un póster de los currelas en la viga!
¡Cómo somos de majetes!

ELOTROOTRO

***

3 comentarios:

  1. Hola Luis, un abrazo. Yo me las doy de conocer toda la historia de la fotografía... y no conocía a Lewis Hine. Sí las fotos de los rascacielos, pero no las del trabajo infantil. Me ha encantado. Eres un pozo sin fondo de cultura.

    JUAN YANES

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  2. Hola Juan, te cuento. El pozo sin fondo de cultura en realidad es un pozo sin fondo de ignorancia. He podido comprobar que en los dos años que llevo con el blog habré publicado unas diez fotos de Lewis Hine sin saber que eran de él o simplemente del mismo autor. Resulta que se han inaugurado en la Fundación Mapfre dos exposiciones, una de Odilon Redon que he comentado en el blog “ELOTRO” y esta de Lewis Hine. Y así, paseíto a paseíto, nos vamos sacudiendo un poquito la enciclopédica ignorancia.
    Un saludo Juan.

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  3. Yo tampoco conocía a Lewis Hine... Había visto fotos suyas, pero me pasaba lo mismo que comentas.
    Y además, estoy de acuerdo con lo que dices. Mirar a otra parte o ignorar esa realidad es también tomar partido (otro)... y no veo nada de sentimentalismo..y si lo hay, necesario y vital, como en el caso del Chaplin que mencionas.

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