viernes, 16 de marzo de 2012

Monika Zgustova / Marina Tsvetáieva







La pasión según Marina

CADA MAÑANA

Cada mañana, Marina barre con la mano los papeles y los libros de su escritorio. Cada mañana, conscientemente ahuyenta de su cabeza todos los asuntos de la vida cotidiana. Cada mañana llena una pequeña taza con café y se lo bebe casi hirviendo. Cada mañana, con la cabeza reposada y vacía de preocupaciones, Marina se sienta ante la mesa y se pone a escribir, consciente de su responsabilidad como escritora, de su destino de poeta. Es como una obrera que cada día de tal hora a tal hora se sienta ante su máquina; y es como una escolar, porque escribe siempre con una pluma de escolar común; nunca usará estilográfica.
Con su letra menuda y redonda, Marina va llenando un cuaderno tras otro. En ellos inscribe sus poemas, sus narraciones, sus ensayos. Y si no tiene dinero para comprarse un cuaderno, se lo cose ella misma. Todo lo que escribe, lo hace con la misma autoexigencia como si el texto fuera destinado a ser publicado. Las cartas, que forman parte importante y destacable de su obra, son tan creativas como sus poemas. Y cualquier circunstancia de su vida, cualquier pena, cualquier urgencia, queda subordinada a la hora de trabajar. El acto de escribir, para Marina, es sagrado. Cada mañana, ése es su ritual. Cada mañana de su vida, sin excepción.


Monika Zgustova





“Vida de los renegados,
de los conversos devotos:
antes el infierno, las islas
mortales de los leprosos.
La vida que se ofrece a los conversos
-la del matarife a la oveja.
El derecho al permiso de residencia
lo desprecio, lo arrojo –lejos de mí.”

Marina Tsvetáieva


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