lunes, 28 de mayo de 2012

¡Así ha sido siempre! (Respetando la tradición)






Bankia, con Rodrigo Rato de presidente, informa en febrero de 2012 que ha obtenido en el ejercicio del año anterior 309 millones de euros de beneficio. Sin embargo, tres meses después, en el mes de mayo, Bankia, ya con un nuevo presidente nombrado al alimón por el PP y Rato, declara que en el ejercicio de 2011 sufrió pérdidas por valor de 3000 millones de euros.  Y de camino solicita ayudas, que se le conceden antes de pedirlas porque las pide el mismo que las concede, por valor de 19000 millones de euros. Por si alguno no ha caído se trata de una cantidad que significa el doble de millones que el gobierno del PP ha sustraído, con todo el dolor de nuestro corazón, de la Sanidad y la Educación para, según dicen, cumplir con Europa y tranquilizar a los Mercados. Para el partido de los obreros socialistas españoles (PSOE), lo único escandaloso del asunto es que el PP no les de a ellos, los representantes de los obreros socialistas y el sector más progresista de la clase media, explicaciones en el Parlamento, se ve que Rubalcaba no lee a Ferlosio o no lo entiende o no coincide con él o cree que la práctica del cretinismo parlamentario puede ser un consuelo para los estafados y esquilmados: parados, educadores, sanitarios, pensionistas (socialistas y progresisitas)…












En fin, que las dos caras de la mierda “con posibilidad real de gobernar” siguen a lo suyo y creciendo en sus índices de chulería y desvergüenza. Y la ciudadanía que les vota sigue acoquinada y tragando y mucho sí señor y a mangonear que para eso estamos.
Pedir responsabilidades a los gansters  que han llevado a la quiebra a Bankia. Ni hablar del peluquín.
Pedir responsabilidades al gobernador del Banco de España (al que siguiendo la tradición pronto veremos sentado a la derecha de su amo Botín), ese enano sinvergüenza, puesto ahí por el PSOE, (tan activo estas semanas atrás a favor de la reforma laboral y las imposiciones de la Merkel – osease, como punta de lanza del terrorismo económico- en vez de estar a lo suyo que, desgraciadamente, es lo nuestro ¿O lo era?) por las fusiones “a punta de pistola”, según la bizca también conocida como:  Dña. Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Murillo y grande de España, para tapar los abusos cometidos por los corruptos del PP en Bancaja y en CajaMadrid. Ni hablar más de Camps, de Fabra, de aeropuertos ni de paellas…ni de los miembros del PSOE y de los sindicatos verticales que también figuraban y cobraban del consejo de administración de estas ejemplares instituciones financieras.
Investigar, a fondo y de verdad, no como hace el amiguito peliculero de Garci, los gastos y las actividades del Presidente del Supremo. Ni hablar de Marbella, Gil ha muerto: ¡Viva Dívar!

Ese togado, ya saben,  que  con toda su chulería de meapilas derechista, y recuerden que  colocado en el cargo por el PSOE, dice que 6000 euros es una miseria. Para él, puede, pero un ciudadano español que no use toga, ni sea banquero, ni presidente de Telefónica, puede ser condenado, y de hecho lo son,  por “la justicia que él administra a una pena de prisión de hasta 18 meses a quien cometa un hurto de más de 400 euros.” Ni hablar. Ni de los fines de semana de viernes a martes, ni de los mercedes 500, ni de la media docena de escoltas cuatro días en Puerto Banús...

Iba a seguir con más ejemplos de corrupción en los más altos niveles de las instituciones del Estado, pero el asco me puede. Solo con los mariditos de la Cospedal y la Vice, ya tendríamos para atascar las cloacas. Y si empezamos con la caritativa y benemérita Iglesia Católica entonces tendríamos que pedir un retraso de siglos a los organizadores del Juicio Final. Dejémoslo estar. 







Porque a decir verdad a mí lo que realmente me indigna es la actitud reaccionaria, mansa, cobarde, miedosa de eso que viene en llamarse “la clase media”. Esa clase media que es la base que sostiene el sistema. Esa clase media que sostiene al binomio PPPSOE y a sus versiones nacionalistas. Esa clase media que vota cada cuatro años a los mismos perros con los mismos collares. Esa clase media que, para colmo, en situaciones de crisis extremas (no hay más que ver la historia del último siglo), suele comportarse como el perfecto caldo de cultivo del fascismo (para ellos, no someterse y luchar es sinónimo de subversión y desorden); no porque sean fascistas, eso es un “extremismo” y ellos son “conservadores”, moderados, de centro izquierda o centro derecha, no, ellos lo que no quieren por nada del mundo son cambios radicales, ni mucho menos revoluciones. Nada de rupturas, como mucho algunas reformas, ¡pero solo reformas!
Y que las hagan los lacayos de los gánsters… que “reforman” algo para que nada cambie.

Y a los que no tragan y protestan y luchan (sin estar subvencionados por el Estado, como el 15M, por ejemplo), policía y cárcel. Así se ha hecho siempre. Es la tradición.
Es lo que hay.



ELOTROOTRO


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3 comentarios:

  1. Yo no soy ni clase media (pero entraría entre esos de ahí por motivos que ya hemos hablado) ...mi hijo no hace más que decir que somos clase baja (y tiene razón; lo que pasa es que somos clase baja muy acomodada).
    Leía tu entrada y me estaba acordando del programa de Wyoming que vi el otro día de casualidad. Él tenía un tono como más "desenfadado", pero aún así, lo de la miseria de los 6000 euros de Dívar y lo de la prisión por hurto de 400 euros también me sentó de pena (como ahora).
    Agh! No sé...
    Un abrazo.

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  2. Pues yo me quedo con "Porque a decir verdad a mí lo que realmente me indigna es la actitud reaccionaria, mansa, cobarde, miedosa de eso que viene en llamarse “la clase media”. Creo que ésa es la síntesis del texto (perdón, me corrijo: no la síntesis, sino el punto crucial).
    Como tú mismo dijiste hace unos días: "La violencia no soluciona nada, suele decir mucha gente que teme que la violencia solucione algo". Y no es que uno ande pidiendo matanzas indiscriminadas; pero un poco de cojones (y discúlpame la expresión) bien puestos en el momento adecuado pueden ser muy útiles.

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  3. David: ya sabes que la pertenencia a una clase social no consiste únicamente en unos parámetros económicos y sociales sino también en una superestructura ideológica, suena solemne pero es de guasa, que guía nuestro “comportamiento”, es decir, nuestras acciones y tomas de postura dentro del conflicto social (de ahí que la manipulación ideológica sea uno de los pilares del poder), osease, dentro de la lucha de clases. Que ya sabrás que es un fenómeno de naturaleza discutible, como el de las “meigas”…
    Un saludo

    Borgeano: abundando en tu dirección quizá venga a cuento esta cita:
    “Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre: luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema.”
    Karl Marx: Miseria de la filosofía.

    Un saludo

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