Bankia, con Rodrigo Rato
de presidente, informa en febrero de 2012 que ha obtenido en el ejercicio del
año anterior 309 millones de euros de
beneficio. Sin embargo, tres meses después, en el mes de mayo, Bankia, ya
con un nuevo presidente nombrado al alimón por el PP y Rato, declara que en el ejercicio de 2011 sufrió pérdidas por valor de 3000 millones de
euros. Y de camino solicita ayudas,
que se le conceden antes de pedirlas porque las pide el mismo que las concede,
por valor de 19000 millones de euros. Por si alguno no ha caído se trata de una
cantidad que significa el doble de millones que el gobierno del PP ha sustraído,
con todo el dolor de nuestro corazón, de la Sanidad y la Educación para, según dicen, cumplir con Europa y
tranquilizar a los Mercados. Para el partido de los obreros socialistas
españoles (PSOE), lo único escandaloso del asunto es que el PP no les de a
ellos, los representantes de los obreros socialistas y el sector más
progresista de la clase media, explicaciones en el Parlamento, se ve que
Rubalcaba no lee a Ferlosio o no lo entiende o no coincide con él o cree que la
práctica del cretinismo parlamentario puede ser un consuelo para los estafados
y esquilmados: parados, educadores, sanitarios, pensionistas (socialistas y
progresisitas)…
En fin, que las dos caras de la mierda “con posibilidad
real de gobernar” siguen a lo suyo y creciendo en sus índices de chulería y
desvergüenza. Y la ciudadanía que les vota sigue acoquinada y tragando y mucho
sí señor y a mangonear que para eso estamos.
Pedir responsabilidades a los gansters que han llevado a la quiebra a Bankia. Ni
hablar del peluquín.
Pedir responsabilidades al
gobernador del Banco de España (al que siguiendo la tradición pronto veremos
sentado a la derecha de su amo Botín), ese enano sinvergüenza, puesto ahí por
el PSOE, (tan activo estas semanas atrás a favor de la reforma laboral y las
imposiciones de la Merkel
– osease, como punta de lanza del terrorismo económico- en vez de estar a lo
suyo que, desgraciadamente, es lo nuestro ¿O lo era?) por las fusiones “a punta
de pistola”, según la bizca también conocida como: Dña.
Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Murillo y grande de España, para
tapar los abusos cometidos por los corruptos del PP en Bancaja y en CajaMadrid.
Ni hablar más de Camps, de Fabra, de aeropuertos ni de paellas…ni de los
miembros del PSOE y de los sindicatos verticales que también figuraban y
cobraban del consejo de administración de estas ejemplares instituciones financieras.
Investigar, a fondo y de verdad, no como hace el amiguito peliculero
de Garci, los gastos y las actividades del Presidente del Supremo. Ni hablar de
Marbella, Gil ha muerto: ¡Viva Dívar!
Ese togado, ya saben, que con toda su chulería de meapilas derechista, y
recuerden que colocado en el cargo por
el PSOE, dice que 6000 euros es una miseria. Para él, puede, pero un ciudadano
español que no use toga, ni sea banquero, ni presidente de Telefónica, puede
ser condenado, y de hecho lo son, por “la justicia
que él administra a una pena de prisión de hasta 18 meses a quien cometa un
hurto de más de 400 euros.” Ni
hablar. Ni de los fines de semana de viernes a martes, ni de los mercedes 500,
ni de la media docena de escoltas cuatro días en Puerto Banús...
Iba a seguir con más ejemplos de corrupción en los más altos
niveles de las instituciones del Estado, pero el asco me puede. Solo con los
mariditos de la Cospedal
y la Vice , ya
tendríamos para atascar las cloacas. Y si empezamos con la caritativa y benemérita
Iglesia Católica entonces tendríamos que pedir un retraso de siglos a los
organizadores del Juicio Final. Dejémoslo estar.
Porque a decir verdad a mí lo que realmente me indigna es la
actitud reaccionaria, mansa, cobarde, miedosa de eso que viene en llamarse “la
clase media”. Esa clase media que es la base que sostiene el sistema. Esa clase
media que sostiene al binomio PPPSOE y a sus versiones nacionalistas. Esa clase
media que vota cada cuatro años a los mismos perros con los mismos collares.
Esa clase media que, para colmo, en situaciones de crisis extremas (no hay más
que ver la historia del último siglo), suele comportarse como el perfecto caldo
de cultivo del fascismo (para ellos, no someterse y luchar es sinónimo de
subversión y desorden); no porque sean fascistas, eso es un “extremismo” y
ellos son “conservadores”, moderados, de centro izquierda o centro derecha, no,
ellos lo que no quieren por nada del mundo son cambios radicales, ni mucho
menos revoluciones. Nada de rupturas, como mucho algunas reformas, ¡pero solo reformas!
Y que las hagan los lacayos de los gánsters… que “reforman”
algo para que nada cambie.
Y a los que no tragan y protestan y luchan (sin estar
subvencionados por el Estado, como el 15M, por ejemplo), policía y cárcel. Así
se ha hecho siempre. Es la tradición.
Es lo que hay.
ELOTROOTRO
***





Yo no soy ni clase media (pero entraría entre esos de ahí por motivos que ya hemos hablado) ...mi hijo no hace más que decir que somos clase baja (y tiene razón; lo que pasa es que somos clase baja muy acomodada).
ResponderEliminarLeía tu entrada y me estaba acordando del programa de Wyoming que vi el otro día de casualidad. Él tenía un tono como más "desenfadado", pero aún así, lo de la miseria de los 6000 euros de Dívar y lo de la prisión por hurto de 400 euros también me sentó de pena (como ahora).
Agh! No sé...
Un abrazo.
Pues yo me quedo con "Porque a decir verdad a mí lo que realmente me indigna es la actitud reaccionaria, mansa, cobarde, miedosa de eso que viene en llamarse “la clase media”. Creo que ésa es la síntesis del texto (perdón, me corrijo: no la síntesis, sino el punto crucial).
ResponderEliminarComo tú mismo dijiste hace unos días: "La violencia no soluciona nada, suele decir mucha gente que teme que la violencia solucione algo". Y no es que uno ande pidiendo matanzas indiscriminadas; pero un poco de cojones (y discúlpame la expresión) bien puestos en el momento adecuado pueden ser muy útiles.
David: ya sabes que la pertenencia a una clase social no consiste únicamente en unos parámetros económicos y sociales sino también en una superestructura ideológica, suena solemne pero es de guasa, que guía nuestro “comportamiento”, es decir, nuestras acciones y tomas de postura dentro del conflicto social (de ahí que la manipulación ideológica sea uno de los pilares del poder), osease, dentro de la lucha de clases. Que ya sabrás que es un fenómeno de naturaleza discutible, como el de las “meigas”…
ResponderEliminarUn saludo
Borgeano: abundando en tu dirección quizá venga a cuento esta cita:
“Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre: luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema.”
Karl Marx: Miseria de la filosofía.
Un saludo