lunes, 7 de mayo de 2012

Os juro, amigos, que no puedo más...







Esto es un “micro” pero no es “metaliteratura”, desgraciadamente.

Manuela Carmena (Madrid, 1944) llega cada día a su despacho en la sede del Gobierno vasco en bicicleta. La conocida juez, ya jubilada, ha sido la persona elegida por el Ejecutivo de Patxi López como asesora para llevar a buen puerto el primer decreto de reparación de las víctimas de motivación política en el País Vasco, que aborda violaciones de derechos humanos cometidas por agentes de las fuerzas de seguridad y otros funcionarios entre 1968 y 1978.

P. ¿Qué casos están estudiando? ¿De qué estamos hablando?

R. Muchos, y muy distintos. Por ejemplo, estamos en contacto con una señora cuyo marido murió tras una manifestación en Bilbao en 1975. Le dieron varios porrazos y fue a poner una denuncia. Entonces lo detuvieron y le obligaron a beberse una botella de coñac y otra de aceite de ricino. El hombre tenía un problema hepático grave y murió. El caso nunca se investigó. La familia nos está presentando los documentos que guarda desde hace 37 años, como las cartas que enviaron al Rey para pedir ayuda. Hay muchas personas así, que en su día trataron de que se hiciera justicia y no lograron nada.

Fuente: El País, 04-03-2012

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No hay que reírse. Sucedió realmente. En Rusia. Y el anónimo invitado era nada menos que Juan Carlos I, Rey de España.

La historia la hizo pública el número del 19 de octubre de 2006 de Kommersant. Allí leímos que Sergei Starostin, el supervisor de caza de la región de Vologda, que había sido despedido por su superior Andrei Filatov, envió una carta al gobernador de Vologda relatando en detalle las circunstancias de la cacería de osos que el Rey Juan Carlos celebró el pasado agosto. Afirmó que el oso abatido por el rey era en realidad un manso animal llamado Mitrofán, procedente del zoológico cercano de Novlenskoe. Filatov lo condujo enjaulado hasta el lugar de caza y lo emborrachó hasta las cejas de vodka mezclado con miel poco antes de la partida de caza.

En un par de días la noticia dio la vuelta al mundo. En primer lugar en la prensa española, claro. Uno de los más explícitos fue la portada de El Jueves, denunciado de oficio por el fiscal del estado acusándolo de alta traición ya que decía que el oso estaba borracho «en igualdad de condiciones» con el rey. Sin embargo, el tribunal no quiso imputarlo alegando que la caricatura era «cruel» pero «absolutamente aceptable en una sociedad democrática». Y el rey, que colecciona todas las caricaturas que El Jueves le dedica, manifestó de manera clara que le gustaba.



Fuente: Poemas del río Wang.


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