Allí doña Tomasa,
tu dama, en enaguas, está abriendo la puerta a otro; que a estas horas le oye
amor.
Déjame –dijo don
Cleofás-: bajaré sobre ella a matarla a coces.
-Para estas
ocasiones se hizo el tate, tate –dijo el Cojuelo-; que no es salto para de
burlas. Y te espantas de pocas cosas: que sin este enamorado murciélago, hay
otros ochenta, para quien tiene repartidas las horas del día y de la noche.
-¡Por vida del
mundo –dijo don Cleofás- que la tenía por una santa!
-Nunca te creas
de ligero –le replicó el Diablillo-.
Lucifer, tiene muermo,
Satanás, sarna,
y el Diablo Cojuelo
tiene almorranas.
Almorranas y muermo,
sarna y ladillas,
su mujer se las quita
con tenacillas.
…el río de
Manzanares, que se llama río porque se ríe de los que van a bañarse en él,
no teniendo agua; que solamente tiene regada la arena, y pasa el verano de
noche, como río navarrisco, siendo el más merendado y cenado de cuantos ríos
hay en el mundo.
…a todos los
poetas heroicos, épicos, trágicos, cómicos, ditirámbicos, dramáticos, autistas,
entremeteros, bailinistas y villancieres, y los demás de nuestro dominio, ansí
seglares como eclesiásticos, salud y consonantes.
(…)
…porque a nuestra
noticia ha venido que hay un linaje de poetas y poetisas hacia palaciegos, que
hacen más estrecha vida que los monjes del Paular, porque con ocho o diez
vocablos solamente, que son crédito, descrédito, recato, desperdicio, ferrión,
desmán, atento, valido, desvalido, baja fortuna, estar falso, explayarse,
quieren expresar todos sus conceptos y dejar a Dios solamente que los entienda,
mandamos que les den otros cincuenta vocablos más de ayuda de costa, del tesoro
de la Academis ,
para valerse dellos, con tal que, si no lo hicieren, caigan pena de menguados y
de no ser entendidos, como si hablaran en vascuence.
Luis
Vélez de Guevara
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