lunes, 18 de junio de 2012

Antonio Machado / El mañana efímero...






El Mañana Efímero

La España de charanga y pandereta,
 cerrado y sacristía,
 devota de Frascuelo y de María,
 de espíritu burlón y de alma quieta,
 ha de tener su mármol y su día,
 su inefable mañana y su poeta.
 El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
 Serán un joven lechuzo y tarambana,
 un sayón con hechuras de bolero:
 a la moda de Francia, realista;
 un poco al uso de París, pagano,
 y al estilo de España, especialista
en el vicio al alcance de la mano.
 Esa España inferior que ora y bosteza,
 vieja y tahúr, zaragatera y triste;
 esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
 aun tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
 florecerán las barbas apostólicas,
 y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
 El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
 de un sayón con hechuras de bolero.
 El vacuo ayer dará un mañana huero.
 Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
 hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
 Mas otra España nace,
 la España del cincel y de la maza,
 con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
 Una España implacable y redentora,
 España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
 España de la rabia y de la idea.


Antonio Machado


A Roberto Castrovido 1913





"Cuando perdí a mi mujer pensé pegarme un tiro. El éxito de mi libro me salvó, y no por vanidad, bien lo sabe Dios! sino porque pensé que si había en mí una fuerza útil, no tenía derecho a aniquilarla. Hoy quiero trabajar humildemente, es cierto, pero con eficacia, con verdad. Hay que defender a la España que surge, del mar muerto, de la España inerte y abrumadora que amenaza anegarlo todo".

Extracto de la carta enviada por Antonio Machado a Juan Ramón Jiménez.





1959, vigésimo aniversario de la muerte de Machado, en una visita a Collioure se toma esta foto de una generación de autores hoy clásicos. Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald.

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