sábado, 30 de junio de 2012

Max Beckmann / Autobiografía








Max Beckmann  /  Autobiografía

1.      Beckmann no es un hombre muy simpático.
2.     Beckmann tiene la mala suerte de que la naturaleza le haya dotado del talento de pintor, no del de hombre de banca.
3.     Beckmann es laborioso.
4.     Beckmann nació en Weimar, Florencia, París y Berlín su educación para devenir ciudadano de Europa.
5.     Beckmann ama Bach, Pelikan, Piper (Amigo de Beckmann) y otros dos o tres alemanes más.
6.     Beckmann es berlinés y vive en Francfort.
7.     Beckmann está casado en Graz.
8.     Beckmann siente pasión por Mozart.
9.     Beckmann se resiente de una invencible preferencia por esa deficiente invención que es “la vida”. La nueva teoría de que la atmósfera terrestre está recubierta de una gigantesca envoltura de nitrógeno helado le pone melancólico.
10.  Beckmann ha comprobado que existe una “luz del sur”. También la idea de los aerolitos le tranquiliza.
11.   Beckmann suele dormir muy bien, al menos por ahora.

Max Beckmann






“Lo que yo quiero mostrar con mi trabajo es la idea que se esconde detrás de lo que llamamos “la realidad”. Busco el puente que conduce de lo visible a lo invisible, como dijo una vez el famoso cabalista : “Si quieres atrapar lo invisible, debes penetrar lo más profundamente que puedas en lo visible”.
Mi objetivo es siempre captar  lo mágico de la realidad y trasladar ésta a la pintura. Hacer visible lo invisible a través de la realidad. Puede que suene paradójico, pero, de hecho, la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.”





“Cuando entran en mi vida acontecimientos espirituales, metafísicos, materiales o inmateriales, solo puedo fijarlos a través de la pintura. No es el asunto el que me importa, sino el traslado pictórico del asunto a la abstracción de la superficie. Es por ello que apenas necesito abstraer las cosas, porque cada objeto ya es de por sí bastante irreal, tan irreal que solo a través de la pintura puedo hacerlo real.”





“Mi forma de expresión es la pintura, existen, por supuesto, otros medios como la literatura, la filosofía o la música, pero como pintor que soy, maldecido o bendecido por una sensualidad terrible y vital, he de buscar la sabiduría con mis ojos. Lo repito: con mis ojos, porque no hay nada más ridículo e insignificante que un “concepto filosófico” pintado de forma puramente intelectual, sin que la terrible furia de los sentidos haga presa en cada forma visible de belleza y fealdad”.




“El amor, en sentido animal, es una enfermedad, pero también una necesidad que uno tiene que superar. La política es un juego extraño no exento de peligro –según me han dicho- pero a veces ciertamente divertido. Comer y beber son hábitos que no hay que despreciar, pero que a menudo entrañan consecuencias desafortunadas. Circunnavegar la tierra en noventa y una horas debe de ser algo muy intenso, como participar en una carrera automovilística o escindir el átomo. Pero lo más agotador es el aburrimiento.”




“Huelga decir ante ustedes que una irreflexiva imitación de la naturaleza carece de sentido. (…)
Me parece que ha llegado la hora de poner punto final a los “ismos” y dejar al criterio del espectador que un cuadro le parezca hermoso, malo o aburrido.  (…)
¡Con los ojos debéis ver, no con los oídos!”

Max Beckmann

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