martes, 5 de junio de 2012

Párrafos de… “El libro de los muertos” (Elías Canetti)







“Las hormigas solo son sensibles al frío, si bien no mueren a causa de él: permanecen dormidas en un estado de inmovilidad gracias al cual ahorran energías y aguardan tranquilamente el regreso del sol.”

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“Alcmeón sostiene que los hombres se acaban porque no son capaces de unir el principio con el fin (como hacen los astros divinos en sus órbitas)”.




“Uno de aquellos que conocían a Dios dijo: “Me deseo suerte para morir, aunque no sé con seguridad si la muerte trae paz. Solo sé una cosa: Que la muerte se interpone entre los hombres y sus obras, y así confío en que duplicará las buenas obras y hará desaparecer las malas” (Las mil y una noches)



“La tendencia de él a hacerlo todo en el momento “menos oportuno”; un desconsolador desorden en lo tocante al tiempo, como si no pudiera aceptar su irreversibilidad, teme que, si hiciera las cosas en el orden de sucesión prescrito, estaría reconociendo a la muerte, hacia la que todo ese orden conduce”.




Cómo en el curso de una vida el YO se va inflando lenta e irremisiblemente. Debería crecer hasta explosionar, pero sin morirse por completo; mejor sería construir un nuevo YO hasta que también éste haya crecido demasiado, y luego otra vez uno nuevo, y continuar así hasta tener muchos, todos enteros y con profundas huellas, pero ninguno exclusivamente, cada cual muerto de una vez, y entonces se podría tener suficientes, o se podría elegir lo que realmente se desea ser. (Cuando uno de nosotros tiene suficiente, solo conoce su propia vida; su imprecación es demasiado sumaria, su desesperación, demasiado extendida.)




“Diógenes Laercio cita como segunda premisa en importancia en la doctrina de Epicuro: “La muerte no nos concierne en absoluto, pues un organismo disuelto ya no siente, y lo que no siente no nos concierne”.





“Del diario de Grillparzer, única anotación del año 1839: “La criada de Fröhlich cuenta que, cuando murió su padre, al que ella adoraba, y ayudó a lavar y vestir el cadáver, la rigidez gélida del mismo le pareció horrible, y pensó que si “una persona joven y sana” se echaba a su lado, tal vez el calor podría hacer que volviera en sí. Y esa noche, cuando todos dormían, se levantó, se acostó en la cama junto a su padre y pasó toda la noche allí. A la mañana siguiente la echaron de menos y la buscaron hasta que la encontraron, medio rígida, junto al cadáver. Una buena paliza fue la recompensa por el intento de curación alopática. Hay algo terrible pero a la vez heroico en esta entrañable necedad”.




“Ya no se tiene medida para nada, desde que la vida del hombre ya no es medida.”



“Maldita sea la venganza, y si asesinan a mi hermano más querido, no quiero venganza de ningún tipo, quiero otros hombres.”

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“La cultura se fabrica con las vanidades de todos sus promotores. Es un peligroso filtro que nos distrae de la muerte. La manifestación más genuina de la cultura es una tumba egipcia, donde todo lo que hay es fútil: utensilios, ornamentos, alimentos, pinturas, esculturas, plegarias, y sin embargo el muerto no está vivo.




“La maldición de tener que morir debe de ser transformada en una bendición: la de poder morir cuando vivir resulta insoportable”.

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“La más monstruosa de todas las frases: Que alguien ha muerto a tiempo.” 



“El falso extranjero: Alguien se jura a sí mismo vivir en su propio país disfrazado de extranjero hasta que lo reconozcan. Muere, profundamente amargado, como extranjero.”

Elías Canetti

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 (Nota sobre las fotos: Si alguien acierta a distinguir en cuál de ellas arde leña de encina y en cuál de fresno, recibirá un precioso beso en Torrevieja, Alicante. Por supuesto ante notario)

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2 comentarios:

  1. Yo sin poder comparar el poder calorífico y la velocidad de combustión no tengo modo de diferenciarlas. Lo que está claro es que la que más ilumina es la que más arde.

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  2. Eso de que “la única que ilumina es la que arde”, me parece que es referente a las iglesias y que está científicamente demostrado, pero creo que con un poquito de imaginación y atrevimiento, Hipatia, podrías mojarte, ya que quemarte no creo, y en el peor de los casos ganarías un beso ante notario sin tener que pedir hipoteca ni nada… ¡de gratis!

    Besos para ti y para Albi/y

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