lunes, 16 de julio de 2012



013 / Aquí te pillo, aquí te…







No solo son unos ladrones, que lo son. No solo son unos falsos y unos embusteros, y unos hipócritas, que lo son. Son, además, unos asesinos. Están matando a los más débiles y lo están haciendo lentamente y de  manera silenciosa. Los están matando con papeles, con cifras, con estadísticas, con listas de espera, con acuerdos con los laboratorios farmacéuticos, con la complicidad de médicos y farmacéuticos corruptos, con incumplimientos, con prórrogas de plazos, con sobreprórrogas, con todo el peso de la estafa burocrática…
Una vieja que tiene 82 años y que vive con una pensión mínima de viudedad (empezó a trabajar de costurera a los trece años y cuando solicitó su propia pensión descubrió que el empresario para el que trabajó nunca cotizó por ella a la Seguridad Social) tiene que adelantar de su bolsillo el importe de su prótesis (o sea, financiar a la Seguridad Social y hacer posible que el señor fabricante o comerciante cobre al contado) bajo la promesa de que el Estado (¡del Bienestar!)  se lo reintegrará en “unos meses”.   Cuando pasados 14 meses reclama el pago, la amable funcionaria de la ventanilla le informa que: “vienen tardando en pagar unos dos años, sabe usted, es que no hay dinero”.

Dice el médico de cabecera que cada día está más claro que “han echado cuentas y, alargando los plazos conseguirán que un 60 o 70 por ciento de los viejetes protésicos se mueran antes de cobrar: una pasta gansa que se ahorran (la pensión, los medicamentos, las prótesis…).” Y es que un viejo que se muere es un “dinerito improductivo” que “reorienta” el Estado (¡del Bienestar!).

Y de esa manera podemos asistir a “negocios” como el de la gripe “A”, que se nos vendió como una epidemia peligrosísima y que acabó con cuatro casos mal contados. Eso sí, la entonces ministra socialista, aquella eminencia “llamada Trinidad”, le regaló (veinte millones de vacunas) al laboratorio farmacéutico en cuestión, 40 millones de euros. Si no recuerdo mal, detrás de aquella estafa mundial estaba nada menos que el inefable Donald Rumsfeld, el de las inexistentes armas de destrucción masiva, transmutado de dios de la guerra en dios de las farmacéuticas. Y por cierto, una de las más grandes farmacéuticas del mundo, GSK / GlaxoSmithKline, acaba de ser condenada en los USA a pagar una multa de 2.400 millones de euros por “crear patologías”, es decir, por crear enfermedades adecuadas a sus propios medicamentos. Ya sé que esto suena delirante, aunque con los crímenes que llevan cometidos los laboratorios farmacéuticos no entiendo por qué, pero si alguno piensa que el fantasioso soy yo, que entre en la red y escriba “multa en USA a GSK” y se informe en fuentes “prestigiosas”: las de los propios asesinos.

Perder el tiempo en hablar de la muerte lenta de los enfermos dependientes a los que se les retira el escaso presupuesto con el que contaban y se les abandona a su puta suerte o de los 150.000 (sudacas, negros, moros y demás) sin papeles… sería tontería, después de haber escuchado a esa ¡Hija de Fabra! en el congreso decir… ¡Que se jodan!

Lo que confirma que estos hijos de puta solo entienden un lenguaje… (pero seguimos mudos)

YO


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