sábado, 21 de julio de 2012



016 / Aquí te pillo, aquí te…






-¿Esta Europa es de dos velocidades o de dos direcciones?
-Supongo que es de una sola velocidad, el norte marcha hacia adelante y el sur circula marcha atrás, eso sí, vertiginosa en ambos sentidos: en una dirección se enriquece Alemania (el gran prestamista europeo) y sus “serios y cabales” socios del norte y en la otra dirección se empobrecen todos los “informales e irresponsables” medio-socios del sur (los grandes deudores europeos).

-También se habla de una Europa fuerte “del norte” y de una Europa débil “desnortada”.
-Doblemente desnortada, diría yo. Desnortada porque perteneciendo al sur ha llegado a auto-ilusionarse con la idea de que “era norte”, y sí, en parte tenía razón si se comparaba con Marruecos, pero se equivoca de principio a fin si se compara con Alemania, Francia, Holanda, Finlandia… y desnortada también porque ha creído que pertenecía a un club de “iguales”, cuando en realidad ha ocupado el lugar de “abajo”, el del “prestatario”, el del personal de servicio; ya  que, en efecto,  los “prestamistas usureros”, que hijos de puta lo que quieras pero tontos no son, cuando montaron “el club”, ya coparon todas las plazas de “arriba”, las de los señores.






Esto dicho así quizá no lo entienda todo el mundo, será mejor que le cuente un cuento:
“España entra en Europa como socio de pleno derecho. Y como somos un país más pobre que la media, recibimos una lluvia de millones de los fondos de ayuda europeos. De la noche a la mañana, el país sureño pobre y atrasado, recibe una inyección de pasta que lo pone a cien (no solo a sus políticos, también a sus gentes), qué digo a cien, a trescientos por hora. Entre otros muchos “chollos”, la Alta Velocidad, es un “negociete” que alegra los esfínteres de lo más granado de los políticos y emprendedores españoles y, por supuesto, una espléndida ocasión “de largo alcance” para los empresarios y prestamistas europeos.
Con estas obras faraónicas (en todos los sentidos), la ascensión a la cumbre de los “florentinos” (el tipo empezó de teniente de alcalde en Madrid por la UCD) españoles, se hace imparable. Las compañías constructoras españolas se convierten en las primeras de Europa. En pocos años conseguimos colocarnos en el primer lugar de Europa en cuanto a viviendas nuevas construidas y en construcción (más que Alemania, Francia e Italia juntas) y kilómetros de alta velocidad (los segundos del mundo a pesar de haber empezado veinte años después). Los hechos y las cifras lo demostraban, del pollino al AVE en un pis pas: ¡España, en Europa, es Jauja!

La industria alemana y francesa, éstas por razones contantes y sonantes, también estaba loca, bueno una locura muy cuerda, de contenta: el pedido de trenes y otros I+D, (vagones y cabezas tractoras) se lo repartían entre ellos. La lluvia de millones retornaba, como está mandado, al “norte industrial”.
Algún que otro dato sin importancia era convenientemente ocultado: cada kilómetro de AVE tiene un coste de mantenimiento de 100.000 euros anuales; el doble si lleva túnel. Cuando alguna pedanía con 50 vecinos empezó a exigir una estación de Ave, hubo que sacar a relucir algunos costes. Usen la calculadora: 2.600 kilómetros de alta velocidad. Por supuesto se acabó el chaparrón de millones “de ayuda” y los kilómetros de vía siguen ahí, pidiendo pan a 100.000 euros anuales cada uno. 







Hemos caído en la red que nos tendieron los prestamistas del norte: Tenemos una red de alta velocidad de país rico, del más rico entre los ricos y una deuda exterior de país pobre y unos intereses que pagar de país pobre y unas condiciones crediticias de país pobre y una falta de liquidez de país pobre, y un tejidito industrial de país pobre, y una inversión en investigación de país pobre, un deterioro progresivo de la sanidad y la educación de país pobre, unas prestaciones sociales de país pobre y bajando, unas expectativas de país más y más pobre cada día… marcha atrás.”

Es solo un ejemplo, lo de la Alta Velocidad, digo, pero en general, así lo veo yo.
Hay que salir del “Euro”, ¡Ya!
Y no pagar la trampa-deuda (¡Que no es nuestra, hostias!).
¡Que se jodan, por una vez, los prestamistas y sus sicarios!
¿Qué más nos pueden hacer, jodernos la vida?


YO


***

1 comentario:

  1. Es una vergüenza. De esta no nos salimos. País bananero, digo país por no decir república bananera, porque esto no es una república, esto es un maldito reino con un rey que da vergüenza.
    Salud

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