martes, 3 de julio de 2012

Nazim Hikmet (1902 – 1963)










LA MUERTE DEL SOLDADO RASO…


No estaba
ni delante
ni detrás.
Estaba en nuestra fila…

Cuando la cabeza ensangrentada de su vecino
se desplomó sobre su hombro,
cuando le llegó el turno
dijo su número…

No quiere palabras.
No quiere lágrimas.
Inútil las flores y coronas.

CALLAOS
DEJAD DORMIR AL SOLDADO RASO…



Nazim Hikmet 


***







“Un guardia
obtuso
lleva conducida
a una pareja que se amaba en el campo.
En el café del pueblo
el viejo abuelo de barbas blancas
murmura su oración con acentos profundos
y escupe a la cara
de la pareja que pasa,
mientras mira con deseo al camarero adolescente”



Nazim Hikmet 


***







DON QUIJOTE


Caballero de la juventud inmortal:
a los cincuenta años se dejó arrastrar
por su idea, que latía en su pecho.

Una mañana de julio salió a la conquista
de lo bello, lo recto, lo justo.

Ante sí: el mundo
con sus gigantes
tontos y malos.
Debajo: Rocinante.
Triste, pero heroico.

Yo lo sé:
si por azar cayeras en la pura nostalgia
y tienes además un corazón más blando que la nieve,
no habrá más caminos, Don Quijote mío, no habrá más caminos.
Hay que luchar con los molinos.

Tienes razón.
Sin duda, tu Dulcinea es la mujer más bella de la tierra.
Sin duda hay que gritarlo a la cara de los hipócritas.
Te arrojarán a tierra.
Te apalearán ferozmente.
Pero tú, paladín invencible de nuestra sed,
seguirás ardiendo como una llama
firme dentro de tu coraza de hierro.

Y Dulcinea se volverá doblemente más bella.


Nazim Hikmet 


***

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