jueves, 30 de agosto de 2012



020 / Aquí te pillo aquí te…






No puedo quitarme de la cabeza la muestra, por llamarla de alguna manera, de Eduardo Arroyo en el Museo Nacional del Prado. Sí señores, como lo oyen, este “pájaro/bien relacionado” (Siempre ensalzado por sus amiguetes del grupo Prisa, del PSOE, Savater, Azua, Rioyo…) ha “conseguido colar” su “obra” en la gran pinacoteca madrileña (Lo del Reina Sofía como es un puro cachondeo lo dejamos de momento aparte). Cualquiera que conozca la “obra” de este individuo y un poquito de su trayectoria, con “exilio” parisiense incluido, pensará que se trata de una broma. Y acertará, se trata de una broma y de muy mal gusto, además. (Cuando estuve viendo la expo de Rafael y de Murillo me dije, déjalo estar Luis. Pero no me ha sido posible, las náuseas me pueden).

Parece ser que en 2008 al señorito Arroyo se le ocurrió la gran parida de “crear su visión personal” del Políptico del Cordero Místico de los hermanos Hubert y Jan van Eyck  (Ni más ni menos, ¡Total ya puestos!)
Su reinterpretación del “Políptico” consiste en unos veinte paneles (abierto y cerrado) pintados o dibujados (para entendernos) en blanco y negro. Se pueden ver también fotos y dibujos preparatorios (¡?!).
El conjunto de la exposición no puede ser más penoso. Lo mires por donde lo mires no hay nada que ver. Muchas moscas, eso sí. No sé cuantos años (del 2008 ni de coña) lleva pintando la misma mosca, se ve que tiene una plantilla resistente, porque este personaje dibujar, lo que se dice dibujar, no sabe. No solo parasita a Van Eyck, también lo hace con Baselitz, con Van Gogh, con Orson Welles, con Bretón… y otros referentes “cultos y prestigiosos” entre los que emboscar su ridícula deposición.
Bueno, para qué seguir, la expo es una puta mierda (¿De ahí las moscas?), una tomadura de pelo que nos habrá costado un pastón y que significa un peligroso precedente de escandaloso amiguismo (¡En las salas del Museo del Prado!, recuerden que por algo parecido tuvo que dimitir Calvo Serraller, el capo de Prisa y buen amigo de Arroyo) y desprestigio… para los que están fuera del cotarro, claro.

Y como guinda, a la salida, han montado un “altar”, al menos eso parece de cómo lo han montado, con las obras de todos los miembros de la peña de amigotes: Los libros de Savater, de Azua, del propio Arroyo… increíble pero cierto, y todo bajo el palio protector de los hermanos van Eyck… ¡Que ya no pueden quejarse las criaturas!

YO





Nota: En ningún medio de (in)comunicación de este país ha sido posible en treinta años leer algún juicio “crítico” sobre personajes como Tápies, Chillida, Arroyo, Saura y alguna que otra “vaca sagrada” de nuestro “corralito artístico”. Al tal Arroyo (¡Yo soy español, español, español!) le leí una vez que Tomás Llorens, español, ex director del Reina Sofía y del Thyssen, era un imbécil que en vez de votarle a él, ¡español!, “progre”, antiguo exiliado, que llegó incluso a pintar un cuadro grotesco de Franco,   para el premio de la Bienal de Venecia, había dado su voto a un tal Kitaj (¡Americano!). De las “sesudas lindezas” que ha soltado el caradura sobre el 15M mejor no hablar porque yo creo que dada su vagancia, (es que ya es muy mayor), las ha reinterpretado de su amigo Savater, “el pensador zig-zag, ahora ácrata, ahora facha)”.
Pues eso, que no pienso callarme ni una de esta panda de sinvergüenzas que pasan por ser “rojeras” y no son más que la misma mierda que nos gobierna.


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