viernes, 3 de agosto de 2012

Párrafos de… Moby Dick (3) H. Melville









“Cómo sabéis muy bien, no es raro el caso, en este nuestro mundo de convenciones –en el agua o dónde sea-, en que, cuando una persona puesta al mando de sus semejantes encuentra que uno de ellos es notablemente superior a él en su orgullo general de virilidad, inmediatamente conciba contra ese hombre un invencible odio y antipatía, y, si tiene ocasión, derribe y pulverice esa torre de su subalterno, reduciéndola a un montoncito de polvo”.





“De vuestra voracidá, hermanos animales, no os digo que tengáis mucha culpa: es de nacimiento y no se puede remediar; pero la cosa es gobernar esa naturaleza perversa. Sois tiburones, es verdá, pero si gobernáis el tiburón que hay en vosotros, bueno, entonces seréis ángeles; porque todo ángel no es más que un tiburón bien gobernao”.





“En el caso de un cachalote pequeño, los sesos se consideran un plato excelente. La tapa del cráneo se parte con un hacha, y al retirar los dos gruesos lóbulos blancuzcos (que parecen exactamente dos grandes flanes) se mezclan entonces con harina, y se cocinan formando un delicioso plato, de sabor algo parecido a la cabeza de ternera, que es un gran manjar entre algunos epicúreos; y  todo el mundo sabe que ciertos jóvenes ejemplares de epicúreos, a fuerza de comer continuamente sesos de ternera, llegan a tener poco a poco algo de sesos propios, hasta poder distinguir una cabeza de ternera de la suya propia, lo cual, desde luego requiere extraordinaria discriminación”. 





“Dando un salto como las ovejas tontas saltan sobre un vacío porque su guía, al principio, saltó allí, cuando alguien sostenía un palo. ¡Ahí está vuestra ley de los precedentes; ahí está vuestra utilidad de las tradiciones! (…) ¡Ahí está la ortodoxia!”


H. Melville


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