lunes, 10 de septiembre de 2012



022 / Aquí te pillo aquí te…






Lo que hoy es evidente, una vez fue imaginario.
William Blake


Cuando lo vi abajo en la calle, después del mitin, parecía otro: un “tirillas”, chaparro, “negrucio”, todo pellejo y hueso, desdentado. Fumaba como un cosaco, el jornalero del S.A.T. Todo un cromo. Desde luego no tenía ningún parecido con Toni Cantó. Ni siquiera en el blanco de los ojos, que en el proletario agrario era un blanco enrrojecido y húmedo que denunciaba cansancio, falta de sueño y quizá de alimento. Pero en lo que no se parecía nada al actor, glamoroso escudero de Rosa Díez, es en el discurso que nos lanzó desde el mítico balcón  del Club de Amigos de la Unesco, de la no menos mítica (en la clandestinidad, en la transición y después) Plaza de Tirso de Molina. Uno lee la cartita, pública y super publicada, que le escribió Toni a la Merkel y escucha el análisis de la crisis que hace el “bárbaro jornalero”, Griñán dixit, y concluye que estos dos individuos viven en planetas distintos. Y acierta. El jornalero nos explicó en pocas palabras y en clarísimas cifras en qué consistía eso del PER, cuales eran las condiciones que había que cumplir para poder cobrarlo, las “peonás” necesarias, el importe, la duración, etc… en fin, el hombre trató de llamar al pan, pan y al vino, vino (y resultaba poco pan y menos vino). Y luego que cada uno haga cuentas y saque sus propias conclusiones, de una realidad que la inmensa mayoría solo conoce a través de los “propagandistas oficiales del sistema”. Pero claro, no vayan a creer ustedes que este muerto de hambre vino a Madrid a “defenderse” de las calumnias y los insultos con los que los “medios del sistema”  les obsequian día sí, día no. Pues no. El bárbaro desdentado también habló del “PER de los ricos”, ese del que nunca hablan los medios “serios”, de la Casa de Alba y de otras seis familias aristocráticas más que en conjunto poseen el setenta por ciento de las tierras de Andalucía. El tipo los llamó “Los siete magníficos”, aunque luego nos explicó que eran “Los siete grandes ladrones”, y esta dura afirmación la acompañó con datos y cifras sobre los millones de euros que acaban en manos de esta gentuza bajo el epígrafe de “ayudas europeas al desarrollo agrario”. Ni que decir tiene que las míseras cantidades del PER de los pobres nada tienen que ver con las generosas cantidades del PER de los ricos. De ahí la diferencia de glamour, entre Toni Cantó y el negrucio jornalero, pensé yo.





De aquella garganta jornalera también salió información sobre “los actos” reivindicativos que está llevando a cabo el SAT en todo Andalucía, y que han tenido eco en todo el mundo, y que han conseguido poner sobre el tapete político asuntos tan de poca monta como “el hambre” y lo cansada que está la gente de tanta “caridad” y tan poca JUSTICIA. En fin, que el tipo no se cortaba un pelo y denunció cómo el sindicato de los jornaleros (SAT) estaba siendo perseguido, acosado y denunciado día sí y día sí, por la Guardia Civil y el aparato de Justicia, los cuerpos represores los llamó el obsoleto mitinero,  a base de multas millonarias y peticiones de encarcelamientos. Y por otro lado subvenciones millonarias a los sindicatos “serios” (Y ciegos, sordos y mudos) CCOO y UGT. En fin, que no me extraña que hubiese solo unas dos mil personas en la plaza, esta gente siempre estará en minoría, siguen pensando que la única manera de acabar con las injusticias es acabar con el sistema capitalista. Siguen anclados en el pasado, como si todavía hubiese clases sociales, injusticias atávicas, discriminación de la mujer, problemas ecológicos y de supervivencia de la especie humana en el planeta, y siguen cantando “A desalambrar” y gritando que la tierra debe de ser para el que la trabaja, cuestionando la propiedad de los olivos de Jaen, siguen con las banderas republicanas, con las hoces y los martillos, con las camisetas del “Che”, con pasquines leninistas o maoístas… y sin glamour.
En la manifestación solo pude ver a dos intelectuales, Carlos Taibo y Jorge Riechmann, bueno, algo es algo. Y sí, nosotros, orgullosos de no haber involucionado como tantos de nuestros ex camaradas, estuvimos allí, con el puño en alto. No tenemos arreglo.
Salud y comunismo.


YO


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