lunes, 1 de octubre de 2012

Párrafos de… “Van Gogh, el suicidado…” Antonin Artaud (1896 / 1948)




“…no es indicio de delito alguno el pasearse de noche con un sombrero coronado con doce luces por plasmar en la tela un paisaje del natural; ¿de qué otra forma, si no, habría podido iluminarse el pobre Van Gogh?”






“En mi opinión, Gauguin, creía que el artista debía buscar el origen, el símbolo, elevar las cosas de la vida hasta la dimensión del mito, en tanto que Van Gogh creía que hay que partir del mito y deducir de él las cosas más pedestres de la vida, y en mi opinión, carajo que tenía razón.
Pues la realidad es sobradamente superior a cualquier divinidad, a cualquier superrealidad.
Solo se necesita el genio de saber interpretarla”.




“La turbulenta luz de la pintura de Van Gogh comienza sus sombríos dictados en el mismo instante en que se la deja de mirar.
Solo pintor, Van Gogh, y solo eso; nada de mística, de filosofía, de rito, de fiscurgia, ni de liturgia, nada de historia, ni poesía ni literatura; esos girasoles de oro bronce están pintados; están pintados como girasoles y solo eso; pero para entender un girasol en la realidad, será imposible, en adelante, prescindir de Van Gogh, igual que para entender una tormenta real, un cielo encrespado, una pradera real; no se podrá prescindir de Van Gogh.”





“Van Gogh renunció, al pintar, a narrar historias; pero lo extraordinario es que, ese pintor que no es nada más que pintor, y que es más pintor que cualquier otro pintor, por ser en quien el material, la pintura misma, tiene un lugar de privilegio, con el color usado tal como sale del tubo, con la marca de cada pelo del pincel en el color, con el relieve de la pintura pintada, como exaltada en la luz de su propio sol, con la i, la coma el punto de la punta del pincel arrastrado directamente en el color, que se agita y salpica en pavesas, las que domina y amasa el pintor por todas partes, lo extraordinario es que ese pintor que no es nada más que pintor, también es, de todos los pintores de la historia, el que más nos hace olvidar que estamos ante una pintura, una pintura que representa el tema elegido por él, y que hasta nosotros hace avanzar, delante de la tela quieta, el enigma puro, el puro enigma de la flor martirizada, del paisaje apuñalado, arado, retorcido por todos lados por su pincel ebrio”.




“A Van Gogh, en cambio, que puso a cocinar una de sus manos, nunca lo acobardó la lucha para vivir, es decir, para diferenciar el hecho de vivir de la idea de existir, y en verdad cualquier cosa puede existir sin hacer el esfuerzo de ser, y todo puede ser, sin hacer el esfuerzo de irradiar y rutilar como Van Gogh, el desorbitado.”






“¿Acaso Van Gogh era loco?
Si alguien supo alguna vez contemplar un rostro, humano, que contemple el autorretrato de Van Gogh, hablo de ese del sombrero blando.
Pintado por el Van Gogh supralúcido, esa cara de carnicero colorado que nos mira inquisitivamente y vigila, que nos inspecciona con mirada torva.
No conozco a ningún psiquiatra capaz de inspeccionar un rostro humano con una fuerza tan arrasadora, como diseccionando con un estilete su indiscutible psicología.
El ojo de Van Gog es el de un gran genio, pero por la manera en que lo veo diseccionarme brotando de la profundidad de la tela, ya no es el genio de un pintor el que siento vivir en él en este momento, sino el genio de un filósofo como nunca supe en la vida de alguien semejante.
No, Sócrates no tenía esa mirada; solamente el desafortunado Nietzsche tuvo tal vez antes que él esa mirada que desnuda el alma, desata al cuerpo del alma, desnuda el cuerpo del hombre, más allá de las argucias del espíritu.”


Antonin Artaud


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