jueves, 22 de noviembre de 2012

El joven Van Dick






En el Museo del Prado, nueva exposición: “El joven Van Dyck”. Un pintor con el que siempre he disfrutado y al que siempre he admirado. La exposición resulta rara, singular, chocante… porque más de la mitad de las obras que ofrece a la vista del visitante son “pinturas fallidas”, es decir, intentos torpes, tanteos fracasados, obras que no funcionan. Pero eso al fin es lo más interesante de la muestra.
Van Dick se formó en talleres de pintura desde los diez años, dotado de un talento innato era un joven prodigio, siempre destacó sobre sus compañeros aprendices. El cuadro que abre la expo es un estupendo autorretrato pintado cuando solo tenía 16 años. Existe un autorretrato de Picasso (con el pelo despeinado), también muy joven, que tiene toda la pinta de estar inspirado en él. En cualquier caso, con dieciséis años, se puede apreciar que Van Dick ya apuntaba maneras como gran retratista…
Van Dick trabajó, como discípulo destacado –su nombre llegó a figurar, cosa insólita, en algunos contratos firmados por el maestro-, en el taller de Rubens en el periodo 1617 / 1621, es decir, desde los 18 a los 22 años de edad, hasta que una vez admitido oficialmente en el gremio, pudo montar su propio taller. Los primeros cuadros que encontramos colgados en la expo son todo un catálogo de obras irregulares, defectuosamente encajadas o realizadas, tanto en su diseño como en sus acabados. Y por tanto ninguna de ellas redonda.
Los “calcos” de obras de Rubens, de sus dibujos preparatorios, son descarados y no siempre bien insertados en la composición. Se evidencian composiciones procedentes de la obra del maestro que pierden su “sentido” al ser completadas con aportaciones “experimentales” del propio Van Dick, artista en formación que caminaba dubitativo sobre varios estilos o maneras, no solo en el mismo periodo, como se indica en las cartelas, sino también en el mismo cuadro.
El resultado es que cada obra es un auténtico “collage” que casi siempre “rechina” por el lado de la composición y las menos veces por el lado de la realización y el acabado. Una cosa es dibujar, cosa que Van Dick hacía con “casi” tanto talento como Rubens, y otra muy distinta “pintar” e integrar –con sus volúmenes y su luz- las figuras en un espacio. 






Un ejemplo: la obra titulada “Sileno ebrio” comparte sus carencias con “Los borrachos” de Velázquez: Las figuras aparecen apelotonadas, no ocupan con toda su masa o corpulencia, “su” espacio, y no corre, no circula el aire entre ellas… y existe además algún que otro fallo de proporción anatómica, que canta su falta de encaje ante la mirada atenta. Pero a diferencia del sevillano, Van Dick tampoco domina en este periodo de su primera juventud la realización de bodegones y naturalezas muertas que suelen “acompañar” como recurso compositivo a las obras más ambiciosas. Hay un “San Jerónimo” que en este aspecto no puede ser más lamentable: El pliegue de la hoja del libro, los tobillos varicosos y la dulce sonrisita del temible león durmiente… nos llevan a pensar que tales “trozos” de pintura no pueden ser fruto de la misma mano que, por ejemplo, pinta un pequeño óleo preparatorio de una Magdalena penitente que más parece, o se nos aparece, una obra, por su expresividad, por su crudeza plástica, por su extraordinaria armonía cromática y su desgarrada y precisa pincelada, de nuestro contemporáneo Lucian Freud.
Hay un “Cristo con la cruz a cuestas” en las que el joven Van Dick se las ha apañado para cubrir con ropajes la mayor parte de la anatomía de las figuras, tapando brazos, manos y piernas y ahorrando mucho, demasiado trabajo. Y el caso es que con veinte años ya ha aprendido a pintar muy bien las manos… pero todavía no son las extraordinarias manos del gran Van Dick. Gracias a que en las paredes están salteados los dibujos preparatorios con las obras finales podemos apreciar claramente la superioridad de esos dibujos con su plasmación pictórica. Estos son los inevitables jalones de toda formación en este arte.



Para terminar con las “curiosidades” de esta muestra, veamos algunos datos del cuadro “La coronación de espinas”, es de 1620 y parece una obra “redonda”. Conocemos entonces que es una obra basada íntegramente en “disegnos” de Rubens. También se sabe que en su realización hay mucho “taller” y que originalmente en el lugar que ocupa el perro hubo una figura de un soldado romano que Van Dick borró. Lo cierto es que todo está muy embarullado: hay obras que se adjudican a Rubens y son de la mano de Van Dick. Hay obras de Rubens que en su mayor parte han sido realizadas por su discípulo favorito y luego “enteramente” retocadas por el maestro. Hay contratos en los que se especifica la participación de Van Dick y el acabamiento de Rubens, pero se ha comprobado que son puras artimañas comerciales para contentar a los clientes… en fin: copias de Rafael que resultan ser los originales, Goyas que no son Goyas, Grabados de Rembrandt que no son de su mano… mucha “firma” y mucho “negro” ha existido siempre en el “Mercado”…




 Ya digo, una exposición rara y muy interesante por lo que tiene de instructiva sobre la producción de obras de arte en el siglo XVII y sus procesos “industriales” y el papel de  la “autoría”…
Afirma el catálogo oficial que” A los 22 años, cuando partió de su ciudad natal de Amberes para residir durante siete años en Italia, Antonio Van Dick (1599-1641) ya tenía tras de sí una obra más abundante y de más calidad que la que muchos artistas realizan a lo largo de toda su vida”…un poco exagerado me parece, pero no mentira del todo.

ELOTRO

En el Museo del Prado desde el 20/11/ 2012 hasta el 03/ 03/ 2013


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2 comentarios:

  1. Una tentación. Una excusa perfecta para ir a Madrid.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Francesc, ya sabes lo que decía aquel sobre cómo vencer las tentaciones… además también se expone en el Prado durante unos meses una estupenda obra de Velázquez, “Retrato de Caballero” que han traído del Metropolitan de Nueva York.
    Si por fin decides viajar a Madrid y para cualquier cosa que necesites, no te olvides de los amigos andaluces residentes en el foro…

    Un saludo.

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