viernes, 2 de noviembre de 2012

Párrafos de… “Espera a la primavera, Bandini” (John Fante)






“La casa no se había pagado. Era su enemiga aquella casa. Tenía voz y le hablaba siempre, igual que un loro, cotorreándole lo mismo sin parar. Cada vez que sus pies despertaban crujidos en el suelo del soportal, la casa le decía con insolencia: no eres mi dueño., Svevo Bandini, y nunca seré tuya. Cada vez que rozaba el pomo de la puerta principal era lo mismo. Durante quince años la casa le había importunado y exasperado con su cretina independencia. Había ocasiones en que la quería dinamitar y reducir a escombros. Cierta vez había sido muy fuerte la provocación, la provocación de aquella casa que, semejante a una mujer, le incitaba a poseerla. Pero al cabo de trece años había acabado por cansarse y renunciar y la arrogancia de la casa había aumentado. A Svevo Bandini ya no le importaba.

El banquero propietario de la casa era uno de sus peores enemigos. El recuerdo de la cara del banquero le aceleró el corazón con ansia abrasadora de violencia. Helmer, el banquero. La hez de la tierra. De vez en cuando había tenido que ir a verle para decirle que no tenía dinero suficiente para alimentar a la familia. Helmer, pelo gris pulcramente peinado con raya, manos blandas, ojos de banquero que parecían ostras cuando Svevo Bandini le decía  que no tenía dinero para pagarle el plazo de la casa. Había tenido que hacerlo muchas veces y las manos blandas de Helmer le enervaban. No podía hablar con un hombre así. Detestaba a Helmer. Le habría gustado romperle el cuello a Helemer, arrancarle el corazón y pisoteárselo con los dos pies. Pensaba en Helmer y murmuraba: Ya te cogeré, ¡ya te cogeré! No era su casa y no tenía más que rozar el pomo de la puerta para acordarse de que no era suya.”

John Fante


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Nota de lectura: Esta novela, que en ciertos párrafos, muchos, parece haber sido escrita ayer mismo, la publicó John Fante en 1938. La casualidad hace que cuando éste lector pasa por éste párrafo tenga aún dándole vueltas en la cabeza la noticia del ciudadano granadino que ha sido encontrado ahorcado cuando la policía y el juzgado procedía a deshauciarle. Oportunismo y demagogia clamarán los hijos de perra de siempre. Bien, que ladren, ya llegará el momento de ajustar cuentas, "oportuna y demagógicamente", con esa canalla. Y a lo que vamos: La de Fante es una  literatura, y por lo tanto pura  ficción, que procede directamente de la calle, anclada en la vida “real” de la gente – en este caso de la gente trabajadora, ya que como todo el mundo sabe los aristócratas no nos ajuntan- de sus deseos y sueños imposibles, de su indomable voluntad, de sus batallas perdidas, de sus renuncias, de su cansancio ante tanta desdicha, de sus fracasos y también de su negativa a resignarse ante tanta injusticia y que trata  también de los posibles porqués y las causas de todo ello… y de sus pequeñas y parciales victorias y en definitiva de todo aquello que nos resulta tan familiar y cercano como desconocido en sus mecanismos de funcionamiento. Y todo ello, lo que nos compete y nos afecta,  mostrado desde un punto  de vista lúcido y cargado de un ácido sentido del humor. Y son obras urdidas con una prosa limpia, muy fluida, sencilla, eficaz y directa: una prosa torrencial, llena de ternura y sentimientos y sin pizca de sentimentalismo u otras trolas supuestamente poéticas. Fante es un narrador "cojonudo, cojonudísimo", un maestro -nunca me cansaré de repetirlo- “de la literatura” que a nosotros, (está claro que no todos los lectores se verán igualmente recompensados, y estoy pensando en los: "algo ligerito, alegre, para evadirme, que no me haga pensar") los de abajo, más nos “importa” o debería.

YO


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