lunes, 17 de diciembre de 2012

Javier Egea / 5 Poemas






Paseo de los tristes 

Entonces, 
........en aquella ciudad 
o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo, 
 el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos, 
 en versos aprendidos sin historia 
y no era posible amar 
entre unas calles donde todo era sucio, 
 carne sin brillo, 
 cuando aún en el mar, la nube y las espigas 
sin historia y sin tiempo, vanos, 
 estábamos durmiendo 
........o ignorando 
esa gota de sangre que cuelga del amor 
-su blanco cuello herido-, 
ignorando la clase oscura en que nacimos, 
 sin consciencia de naves hundidas, 
 de rubios náufragos, 
 condenados a vivir una historia perdida 
de explotación y soledad, de muerte enamorada, 
 sin saberlo. 

Y sin embargo, 
 entre los autobuses, el gentío, 
 en la dulce ignorancia, 
 fue creciendo una luz 
que nos hizo sentir un crujido brillante 
después que allí, en la sórdida pensión 
donde siempre se asilan viajeros sin destino, 
 gentes oscuras, 
 en un lugar sin esperanza, 
 dos cuerpos se sintieron indefensos 
sudando en el asombro de la primera felicidad.

Javier Egea






19 de mayo 

Existe una razón para volver. 
 6 de la madrugada de la calle Lucena 
donde los basureros y el sereno 
tenían su eterna cita 
con el café con leche y el aguardiente seco, 
 adonde los borrachos concluían 
la noche soñolienta del vino repetido. 

19 de mayo. Pensión Fátima 
en donde la pregunta del abrazo desnudo 
supo al fin el porqué de tanta lucha, 
 la clave del sudor sobre las sábanas, 
 y la virginidad redonda, amanecida, 
 reconoció la llave de su casa madura, 
 con una verde mano le puso rumbo exacto 
y la llevó a su centro 
y siempre siempre siempre 
nació allí la tormenta del esperado amor 
como un racimo. 

¿Quién hubiera pensado 
que la 3ª planta, 
 la habitación oscura, 
 el urinario sucio, 
 las hojas del diario clavado en la pared 
y la maceta artificial, 
 el plástico 
de las flores chillonas, 
 iban a ser testigos 
de aquel incandescente poderío, 
 de tanta luz sin freno, 
 de aquella tempestad acribillada? 

Después de tantos pájaros 
persiste en los teléfonos del aire, 
 en alta mar aún vive 
y es el regreso un tramo de la vida. 
 Existe una razón 
para volver a la ciudad del gozo, 
 a la pequeña aldea de la pensión barata 
y las comadres 
raídas en la esquina. 

Existe una razón 
para aquella manzana de casas apagadas, 
 para una turbia calle 
que fue la geografía de mi primer amor, 
 el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.

Javier Egea





Raro de luna I 

Il y a des gens quelque part qui n´en peuvent plus de silence 
 (Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio) 
 Louis Aragon


........Allí 
donde las islas 
donde floten los párpados aquellos 
las negras islas 
las definitivas arenas secretas allí 
cuando se agota el brillo de los abordajes 
allí mientras llaman las sirenas últimas 
pequeña perla negra 
donde las islas negras 
........allí 
donde quizá los cofres aquellos entonces entrevistos 

........No No era este el lugar 
Para ti siempre quise 
avenidas sin látigo 
plazas sin gentes pálidas que se desploman 
chapoteando caen mientras que sangran y por siempre caen 
del verdín de las gárgolas y de las cicatrices 
sobre reinos vastísimos de laberintos y de topos 
........caen 

Quizá fuera posible 
quizá pensé que al menos esa lluvia de los ojos de patio 
algún día tomar las islas negras a embestidas 
para tu cuerpo 
para las cruces en el mapa de fuego 

........No No era este el lugar 
ni su aventura alquilada 
definitivamente para ti 

Pero oigo las andanadas secas contra muros y sueños 
todo enmudece frente a las altas sienes sin alba 
todos los brazos cierran sus mundos presentidos 
en el punto de mira de la noche tirita su silencio 
y mis ojos ahora perdidos 
-ropa olvidada en perchas ya sin luna- 
entre los siete por siete metros de estampida 
buscan tus otros ojos perdidos 
tus otros bosques sin galope 

........Al entrar 
siete por siete pozos por siete olas por siete labios despoblados 
y a las charnelas 
a su desvencijado saludo 
respondo siempre habito este palacio 
por los reinos del frío del frío 
voy a las grutas del 2.º B 
nadie con esa llave 
nadie con esos ojos al entrar 
siete por siete mares por siete soledades 

¿Cómo contar ahora que la muerte se llama 2.º B 
cómo decir 2.º B sin abismarse 
por la tiniebla de porteros eléctricos y solos 
cómo decir a nadie yo soy el enamorado del 2.º B 
quién saca la basura del 2.º B 
dónde se prende la luz del 2.º B 
cómo vivir 
cuando su nombre pálido te cerca? 

Hay noches que no ofrecen 
sino palomas ciegas en sus escaparates 
Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio 

Soledades al filo de la pólvora 
soledades que tienen chaqueta en su respaldo 
soledades con banqueros al fondo 
soledades de las torres 
........las desmoronadas torres 
soledades canallas bogando las venas y los albañales 

No No era este el lugar ningún lugar nunca más un lugar

 Javier Egea






Poética 

A Aurora de Albornoz 

Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. 
 Juan Ramón Jiménez


Vino primero frívola -yo niño con orejas- 
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza 
o alguna perversión: sus velos y su danza 
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas. 

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras 
porque también manchasen su ropa en la tardanza 
de luz y libertad: esa tierna venganza 
de llevarla por calles y lunas prisioneras. 

Luego nos visitaba con extraños abrigos, 
 mas se fue desnudando, y yo le sonreía 
con la sonrisa nueva de la complicidad. 

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos 
y me mantengo firme gracias a ti, poesía, 
 pequeño pueblo en armas contra la soledad 

 Javier Egea





Me desperté de nuevo... 

Me desperté de nuevo 
entre dos sombras. 
 No quedaban palabras 
en mi memoria. 

Con los dedos, a tientas, 
 las fui palpando: 
 sus ojos enemigos, 
 sus secos labios, 

el mapa señalado, 
 los hondos cráteres, 
 corazones escritos 
con soledades. 

A su fiel prisionero 
siempre velando 
mis compañeras sombras 
de tantos años. 

Ellas, que me robaron 
la luz de un sueño, 
 ya no piden rescate 
por mi secuestro.

Javier Egea

***

2 comentarios:

  1. Imponentes... Siempre lo tuve por un gran poeta

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  2. También a mi me parece un poeta magnífico… y lamentablemente no supe de él hasta hace unos días; fue gracias al blog de una no menos extraordinaria poeta malagueña, Isabel Bono.

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