viernes, 21 de diciembre de 2012

Párrafos de… “Las pirañas” (Miguel Sánchez-Ostiz)





“…durante un tiempo todavía hice esfuerzos por buscar restos, aunque fuesen leves, de esos que cualquier arqueólogo desecharía y echaría al cesto, de mutua comprensión, de ternura. Nada. Todo quedó ahí depositado, como un pozo obstruido. Nada. Imposible. No he podido recordar y mantener conmigo el menor gesto de ternura, de cariño, recordar el calor de una caricia, el ruido incluso de una soledad en compañía, nada, ni eso. No hubo veranos ni inviernos felices ni vacaciones ni hostias en vinagre, sólo dolor y dolor y miedo y esperanzas frustradas y ambiciones pequeñas, nulas, nada de este tiempo y todas liquidadas, no tuvimos nada de lo que los demás parecen tener o conseguir sin esfuerzo, y no es verdad, no sé ni lo que tienen, qué, ay qué líos me armo… Sólo dos alimañas que se arrejuntan y mastican uno frente a otro, cagan y mean a la vista del otro, todo pudor e intimidad, tan innecesarios ya el uno como el otro, esfumados, y follan, de cuando en cuando, excitados por un par de pintas de mol y pensando en otra cosa. Sólo dos bestias que se destetan y que durante mucho tiempo ni siquiera se olfatean, se ignoran, no se ven, procuran no verse, no se escuchan, cada uno perdido en sus propias cosas, sus miedos, sus sueños malogrados, sus fracasos, elaborando los reproches más rebuscados, pura mierda, pura filfa, nada, como dos ababoles, como dos mamarrachos, y además, y esto era de lo que más me regocijaba en esta historia, en la estúpida historia de tu fuga es que el sálvese quien pueda llegó demasiado tarde a nuestras vidas. Eso me regocija, eso me reconforta, que te fuiste envenenando, pero envenenada, que no ha habido ni hay claro está para mí ni presente ni futuro, nada, te jodes, ya lo verás, miserable, no hay resurrección posible ni para ti ni para mí ni para nadie, es mentira lo de la segunda oportunidad, te lo dicen los loqueros cucos para guindarte la pasta, ya no habrá posibilidad alguna de hermosura, te fuiste podrida, más todavía de lo que ahora mismo estarás, a un lazareto deberían haber ido antes a parar, juá, juá, a un lazareto, a que te lamiera un perro las pústulas. Con tu aliento podrían hacer gas para calefacciones. Guarra…”

Miguel Sánchez-Ostiz

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