martes, 15 de enero de 2013

EMILY DICKINSON / Tres poemas






¡Yo, cambiar! ¡Yo, transformarme!

¡Yo, cambiar! ¡Yo, transformarme!
¡Pues lo haré, cuando en la Colina Eterna
Crezca una Púrpura más Pequeña –
Al atardecer, o un brillo inferior
Vacile en la Cordillera
En el mejor cierre del Día!

EMILY DICKINSON





No es que el morir nos duela tanto –

No es que el morir nos duela tanto –
Es el vivir – lo que nos duele más –
Pero el Morir – es un camino distinto –
Una variedad detrás de la Puerta
La Costumbre Sureña  - del Pájaro –
Que antes de que lleguen las heladas –
Acepta una Latitud mejor –
Nosotras – somos los Pájaros – que se quedan.

Las Ateridas en torno a las puertas del Campesino –
Por cuya miga reacia –
Pactamos – hasta que las Nieves compasivas
Persuadan a nuestras plumas a  Casa.

EMILY DICKINSON






Cayeron como Copos

Cayeron como Copos –
Cayeron como estrellas –
Como Pétalos desde una Rosa –
Cuando de repente a través de Junio
Pasa – un Viento con dedos –

Perecieron en la Hierba sin costuras –
Ningún ojo podría encontrar el lugar –
Pero Dios puede convocar a cada una de  las caras
De su Lista – Irrevocable.



EMILY DICKINSON


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