lunes, 28 de enero de 2013

Párrafos de…”La democracia. Historia de una ideología” (1) LUCIANO CANFORA.




“El cesarismo ha vuelto, en pleno siglo veinte, como consecuencia de una guerra colonial más llena que nunca de incógnitas: guerra que, por otra parte, el propio De Gaulle se verá obligado a concluir con el abandono de Argelia (1962), tras años de inútil obstinación y de un nuevo amotinamiento por parte de los mismos hombres que le habían llevado al poder. El artículo único de la “Ley de Plenos Poderes” (2 de junio de 1958) no renuncia a la consabida retórica y se remite a la Declaración de derechos de 1789.
Como caso concreto de aplicación de la Declaración y de sus inmortales principios puede considerarse, puesto que ocurre dentro de los seis meses de plenos poderes, el testimonio de Khider Seghir, un farmacéutico de veintisiete años, detenido y torturado en París:





“Fui arrestado el 29 de noviembre de 1958, a las seis y media de la tarde, en el número 146 de la rue Montmatre por seis agentes, que me condujeron al cuartel de Noailles, en Versalles, a donde llegamos hacia las siete y cuarto. Después de haberme desnudado, tres agentes empezaron a golpearme, dándome puñetazos en el vientre, en el pecho, en los riñones. Más tarde, me sujetaron a una barra a la que aplicaron corriente eléctrica. Esta operación duró hasta medianoche de la siguiente manera: cada media hora me soltaban unos diez minutos para que pudiese recuperar parcialmente las fuerzas. Tras un cierto número de aplicaciones ya no me sostenía en pie. A medianoche me hicieron bajar a un calabozo, donde pasé la noche.
El 30 de noviembre, fui duramente interrogado por seis agentes que pretendían que confesara información sobre la organización del FLN y de sus responsables, mientras me dirigían expresiones vulgares y me llamaban “sucia raza”.
El 1 de diciembre, hacia las nueve de la mañana, me sujetaron de nuevo a la barra que he mencionado antes. La operación duró hasta mediodía. A la una me condujeron a la DST, rue des Saussais. En cuanto llegamos, un agente que tenía la misión de interrogarme, me dio varios puñetazos en el vientre. El interrogatorio duró hasta las seis de la tarde. Hacia las ocho, me llevaron de regreso a Versalles, donde pasé la noche.
El 2 de diciembre, a las seis de la tarde, los mismos inspectores, entre los que se encontraba M.R… -recuerdo perfectamente su nombre, ya que además era el que me trataba con mayor dureza- me sometieron por tercera vez a la barra fija. La operación duró cerca de dos horas. Después me dieron patadas, puñetazos y otras torturas: retorcimiento de los músculos, de los brazos, de las piernas, hasta meterme un dedo en el ano.
Luego se acabaron las torturas. Los días 3, 4 y 5 de diciembre me sometieron a interrogatorio. Por la mañana me llevaban a la DST y por la noche me devolvían a Versalles. Así durante otros cuatro días. La noche del 9 de diciembre me llevaron a la cárcel judicial, donde permanecí hasta la noche del 10 de diciembre. Cuando me condujeron ante el juez para la firma del mandato, declaré a M. Batigne las torturas sufridas, pero él hizo caso omiso de mis declaraciones diciéndome:
-Ya conocemos esa cantinela, todos sois iguales.”





VII

Como era de esperar, De Gaulle pretendía un reordenamiento constitucional radical –no es casual que en 1946 rompiera con los partidos por la Constitución- y sobre todo un sistema electoral que eliminara de la política a un sector muy concreto: los comunistas. El 28 de septiembre del mismo año, 1958, hizo aprobar una nueva Constitución, centrada completamente en los poderes del presidente: fue un éxito de dimensiones bonapartistas: sobre 36 millones y medio de votantes, 31 votaron a favor y sólo cinco millones y medio votaron en contra (básicamente el electorado del PCF). Más allá de la vaguedad del texto constitucional, fue la nueva ley electoral la que transformó la vida política del país.”

Luciano Canfora


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