miércoles, 30 de enero de 2013

Párrafos de…”La democracia. Historia de una ideología” (2) LUCIANO CANFORA.






“La historia del lento avance del sufragio universal en Inglaterra es especialmente instructiva. Ayuda a liberarse de la repetitiva retórica anglocéntrica dirigida a representar Inglaterra como el punto geométrico y el lugar privilegiado de una libertad perenne, vigente en el feliz país de la Magna Charta Libertatum (1215) de forma ininterrumpida hasta nuestros días; una libertad que avanza tranquilamente (a pesar de dos revoluciones y de un rey decapitado, además de un breve paréntesis de dictadura republicana) mientras el resto del continente se exalta, sobre todo después de la explosión de la Revolución Francesa. Las Reflexiones de Burke sobre los acontecimientos de Francia y, en el plano literario, un libro fracasado como Historia de dos ciudades (1859) de Dickens han contribuido a mantener vivo este cliché. 





(…) Hasta 1872 (Ballot act) el voto no fue secreto. Y sólo en 1885 se llegó a un casi sufragio universal: fueron admitidos, finalmente, en el electorado todos los ciudadanos mayores de edad que tenían vivienda propia (inquilinos o propietarios) y todos los que poseían bienes inmuebles con una renta de diez libras. Subsistían varias limitaciones relacionadas con la duración de la posesión de la vivienda y, en cualquier caso, se daba por supuesta la exclusión de los ciudadanos que vivían a cargo de otro. (…)





No es muy sabido que todavía en 1918 (esto es, inmediatamente después de la primera guerra mundial), algunos electores –aún en régimen de sufragio universal- tenían derecho a votar dos veces, mientras que a las mujeres –¡por supuesto siempre mayores de treinta años!- se les concedía el derecho de voto a condición de que fueran propietarias (o esposas de propietarios). (…)

Si se considera además que cuando en 1914 Inglaterra, aliada del zar, entra en guerra, el sufragio distaba mucho de ser universal mientras que en Alemania lo era desde 1871 (en Austria desde 1907) y que, no obstante, la guerra fue presentada como el choque entre las “democracias” y las “autocracias” de los imperios centrales, no cabe sino admirarse de la fuerza penetrante de la retórica. 





En realidad, era precisamente Alemania, en vísperas del primer conflicto mundial, el país donde el movimiento organizado de los trabajadores (socialdemocracia, sindicato) tenía el mayor peso parlamentario y el mayor prestigio, además del mejor modelo organizativo corroborado por el alto nivel intelectual de los dirigentes. Pero ésta era sólo una cara de la realidad; la otra cara era un bloque de poder –junker, gran industria, ejército- decidido ya a disputarle a Inglaterra la hegemonía mundial. La prueba de fuego del movimiento obrero europeo, apresado en la mordaza de ese conflicto entre imperialismos, fue desde todos los puntos de vista el año 1914.”

Luciano Canfora


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