viernes, 22 de febrero de 2013















Mapfre (Azca/Madrid) dedica una muestra a Manuel Álvarez Bravo. (México DF, 1902-2002)  fue lo que se podría llamar un fotógrafo al acecho, un cazador de imágenes. Solía colocar el trípode con la cámara y esperaba hasta que algo ocurriera. 

Enemigo del pintoresquismo. Álvarez Bravo prefería componer poemas gráficos. El cine, en el que trabajó como fotógrafo de fijas para Buñuel o Eisenstein, está presente en una serie de vídeos inéditos en los que se recogen proyectos que nunca pudo poder en práctica.

Su mirada no es la de un documentalista, es la de un artista experimental. “Su amigo Cartier-Bresson, con el que compartió exposiciones, contaba siempre que perseguía capturar un momento de algo que estaba sucediendo. Álvarez Bravo, espera a que lo que ocurra encaje con la composición que busca. Una concepción muy diferente de la fotografía”

Hijo de una familia humilde y autodidacta de formación, Álvarez Bravo ejerció como fotógrafo desde muy joven aunque para alimentarse trabajó como contable durante muchos años hasta que los muralistas (Orozco, Rivera, Siqueiros) le pidieron que retratara sus obras.  Fue amigo de muchos de ellos y en especial de Frida Khalo, a quien retrató en numerosas ocasiones. Además de las 152 fotografías y cinco vídeos experimentales inéditos realizados en Súper 8, la exposición incluye correspondencia con otros grandes de la fotografía como Henri Cartier-Bresson, Alfred Stieglitz o Edward Steichen.

En sus comienzos, la influencia de Edward Weston y Tina Modotti
fue definitiva. Con ellos inició la senda del antipintoresquismo que le haría diferente de sus compatriotas fotógrafos. La llegada de André Breton a México, en los 30, le situó en la senda del surrealismo, aunque él mantuvo siempre su propio camino.

Cuando Bretón le encargó en 1938 una portada para una exposición en París, el mexicano le entregó “La buena fama durmiendo”, uno de sus trabajos más famosos. En la imagen se ve a una mujer tumbada desnuda, con vendas en la parte alta de sus muslos, pero con abundante vello púbico al aire. Demasiado atrevido para Bretón, quien optó por otro trabajo para su catálogo.

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