lunes, 11 de febrero de 2013

Walking Around / PABLO NERUDA





Sucede que me canso de ser hombre.
 Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
 Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
 sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
 ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
 Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
 Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
 vacilante, extendido, tiritando de sueño,
 hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
 absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
 No quiero continuar de raíz y de tumba,
 de subterráneo solo, de bodega con muertos,
 aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
 y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
 y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
 a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
 a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
 a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
 hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
 hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
 hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
 con furia, con olvido,
 paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
 y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
 calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


PABLO NERUDA







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