martes, 23 de abril de 2013

Miguel Sánchez-Ostiz / El escarmiento.








Sobre El escarmiento.

“En la escena, dos protagonistas de aquel tiempo: José de Arteche, bibliotecario de Guipúzcoa, y José María Iribarren, que treinta años atrás había sido secretario privado del general Emilio Mola Vidal en los primeros meses de la guerra civil.
Iribarren y Arteche hablan de la guerra y de sus consecuencias. Iribarren a propósito del bombardeo de Guernica y de la participación de Mola, le dice: “Pero si en Mola era una obsesión hacer un Escarmiento entre los vascos. Un Escarmiento. Así decía: un Escarmiento”. También dirá que aquel hombre “no pensaba más que en matar”.
Escarmiento pues, planeado con detalle, tarea en la que ayudaron civiles que conocían el terreno, como Raimundo García, Garcilaso, director de Diario de Navarra, ajustado a instrucciones concretas que dejaban muy poco al azar por lo que la implantación del terror y la represión se refería.
Escarmiento infringido a guipuzcoanos y a navarros, a alaveses y a vizcaínos, riojanos, aragoneses, sorianos, gallegos y castellanos y extremeños… republicanos, azañistas, izquierdistas, nacionalistas, jornaleros revoltosos de la Ribera, obreros de fábricas, mineros, cenetistas, ugetistas, comunistas, judíos, espías, masones… una cacería en toda regla con voluntarios armados por los campos para que no se escapara ninguno. Un verano ardiente con la cólera a punto, pero nada cervantino. Verano y Navarra en fiestas. Navarra y tiempo de caza, pero de otra caza, se abrió otra veda.”

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